Estamos hablando de una de las columnas vertebrales de toda la economía de México
Marcelo Ebrard, secretario de Economía
El paquete incluye cuatro medidas principales:
La primera es un incentivo fiscal que permite a transportistas deducir de inmediato el costo de un camión nuevo en sus impuestos. En términos simples, si una empresa compra una unidad, podrá descontar gran parte de su valor en el mismo año, lo que reduce su carga fiscal y facilita la inversión.
Para este esquema, el gobierno destinará 2,000 millones de pesos con el fin de impulsar la compra de vehículos producidos o ensamblados en México y sustituir unidades antiguas.
La segunda medida es la reactivación de un programa de garantías, operado junto con Nacional Financiera, para facilitar el acceso a financiamiento, especialmente para pequeños transportistas. “Necesitamos ayudarle al hombre camión para que pueda adquirir un camión nuevo”, señaló Ebrard.
El tercer eje es la creación de una nueva Norma Oficial Mexicana que establecerá requisitos de seguridad para todos los vehículos pesados que circulen en el país, ya sean nuevos, usados o importados. Esta regulación busca reducir accidentes y mejorar las condiciones en carretera.
La cuarta medida consiste en actualizar los precios estimados de importación de vehículos usados, con el fin de evitar prácticas que afecten a la industria nacional, como la subvaluación o la entrada de unidades que no cumplen con estándares.
El programa también busca impactos más amplios. Entre ellos, proteger alrededor de 200,000 empleos vinculados al sector, reducir emisiones contaminantes y elevar la seguridad vial. “Lo que quiere decir es piso parejo”, afirmó el secretario sobre las nuevas reglas para importaciones.