El problema de la producción, en donde se ha dejado de fabricar poco menos de la mitad de los vehículos con respecto a las cifras más antiguas disponibles del Inegi, que datan de enero 2018 cuando se llegaron a fabricar 12,013 unidades, se explica desde diferentes aristas.
Primero, está relacionado con la incertidumbre generada por las políticas proteccionistas del presidente Donald Trump en Estados Unidos, país donde los camiones y autobuses “Hechos en México” de exportación ven su principal destino.
Las exportaciones del sector en enero totalizaron 5,076 unidades, lo que significó una caída de 53.7% y al mismo tiempo, se colocó como la cifra más baja dentro de los registros de Inegi. Tan solo a Estados Unidos, la cifra total de exportaciones, que fue de 4,783 unidades, representó una caída de 54.9%.
Pero ya que desde México no se puede tener una injerencia directa en las políticas comerciales adoptadas por el país vecino del norte, la industria ha puesto un principal foco en las acciones que pueden tomarse al interior del territorio nacional, pues en el mercado doméstico, de cada 10 vehículos que se comercializan, nueve corresponden a unidades de manufactura mexicana.
Las ventas en el mercado interno minorista totalizaron 2,073 unidades, esto es, una baja interanual de 46.3%, la cifra más baja desde que cuenta con registros el Inegi, una situación que Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), explica está relacionada con el debilitamiento de la economía en general.
“Una economía estancada no propicia una palanca de desarrollo y de generación de oportunidades para la renovación vehicular… Como podemos observar, el arranque de 2026 nos está manteniendo en una tendencia de deterioro grave en la comercialización de vehículos comerciales pesados”, sostiene.
La debilidad en el mercado interno también está ocasionada porque Osorio llama una “importación desmedida” de unidades usadas procedentes de Estados Unidos, una problemática que México viene arrastrando desde años atrás. De acuerdo con los últimos datos disponibles de la internación de vehículos pesados usados, en 2025 estos totalizaron 39,833 unidades, lo que significó que, de cada 100 camiones o autobuses nuevos vendidos en el país, ingresaron alrededor de 65 unidades usadas.