La nueva estrategia significa un viraje en los planes de negocio que se habían seguido los últimos años por parte de la empresa sueca en México y el 9700, uno de sus modelos insignia, que había visto en Estados Unidos su principal país de destino desde 2008.
En 2025, la empresa decidió pausar las exportaciones de este modelo al país vecino del norte, pero no fue por la política proteccionista que ha seguido la presidencia de Donald Trump en este su segundo mandato al frente de la Casa Blanca y que se ha caracterizado por adoptar políticas proteccionistas.
"Dejamos de exportar a Estados Unidos desde el año pasado y fue más que nada por un cambio de regulación. En 2025 entró una nueva normatividad en Estados Unidos y nuestro autobús ya no cumplía con esa normativa, así que decidimos detenerlo. Ya llevaba en el mercado desde 2008 hasta 2024. Fueron 16 años ininterrumpidos”, comenta Rafael Kisel, presidente de Volvo Group México.
De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, a partir de 2025 se endurecerían las normas de emisiones de vehículos pesados, que incluye autobuses y camiones, el primer cambio en este tipo de estándares en 20 años.
La nueva normativa se incrementará de forma gradual hasta 2045, de tal manera que, para ese año, se espera que las emisiones de nitrógeno disminuyan en un 48%, las de benceno en 28%, las de componentes orgánicos volátiles en 23·% y las de monóxido de carbono en 18%.
Aunque Volvo Buses en México cuenta con la capacidad de hacer del 9,700 una versión eléctrica, la firma ha decidido conservar su portafolio de exportación a Europa en motorizaciones a diésel.
Desde este complejo, que empezó a operar desde hace casi 28 años, la firma produce desde unidades eléctricas hasta las tradicionales que requieren combustibles fósiles para funcionar. Cuenta con una gama de autobuses urbanos que van desde los 12 metros hasta los 25 metros, que son biarticulados.