“De esta manera, es probable que la inflación al consumidor promedie crecimientos superiores al 4% a/a, al menos durante el 1T y el 2T de este año”, señaló Alejandro Saldaña, economista en jefe del Banco Ve por Más.
Además, es posible que los precios récord que alcanzó el petróleo en marzo se vean reflejados hasta la medición de la segunda quincena y en adelante. Por lo cual, al analista le preocupa “la posibilidad de que los precios de referencia internacional de productos energéticos se mantengan elevados por un mayor periodo de tiempo”, en función de un conflicto prolongado en Medio Oriente.
Si la inflación continúa elevada por un periodo más prolongado, se corre el riesgo de que se erosione la confianza en el Banco Central y de que las expectativas de precios se desajusten
Alejandro Saldaña, economista en jefe Banco Ve por Más
Banxico “ve por el retrovisor”
Saldaña explica que la última decisión del Banco de México de recortar en 25 puntos base la tasa de referencia estuvo justificada por dos razones; la falta de efectos de segundo orden de los ajustes fiscales como el aumento al IEPS; y la debilidad en la actividad económica, que implica condiciones de holgura y, en principio, menor presión inflacionaria.
“El primer argumento tiene la vista puesta en el retrovisor, lo cual resulta poco recomendable. El segundo, es difícil de sostener, dado que la actividad económica lleva más de un año con un dinamismo casi nulo, pero la inflación subyacente se ha presionado significativamente, incluso con una postura monetaria que estuvo oscilando en la frontera entre el nivel neutral y restrictivo”, sostiene el experto. Y añade que se debe estar abierto a que las condiciones de equilibrio de la economía mexicana pueden haber cambiado en años recientes, lo cual implicaría que “no existen tantas condiciones de holgura como se piensa”.
Al contrario, Gerónimo Ugarte Badwel, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, matizó al decir que “Banxico identifica correctamente que el repunte reciente proviene de componentes no subyacentes y que la inflación subyacente no muestra, por ahora, un deterioro significativo”, a pesar de que dicho recorte parezca “contraintuitivo” en un escenario de incertidumbre hacia adelante.
“Bajo el escenario base, seguimos considerando que no hay elementos suficientes para hablar de un cambio estructural hacia una nueva tendencia alcista de la inflación”, explicó Ugarte.
Las presiones inflacionarias por venir
Los especialistas de Oxford Economics, en un informe especial para América Latina, detallaron que las revisiones al alza para la inflación y crecimiento aún son moderadas. No obstante, en el caso de México, la organización subió su perspectiva de 3.8 a 4.2% para el cierre de la inflación en 2026. Y bajó su pronóstico de crecimiento ligeramente, a 1.3%. Estos ajustes son como consecuencia del choque externo que representan los altos precios del petróleo.
El experto de Valmex también considera que el conflicto en Medio Oriente introduce un canal relevante vía energéticos, “donde aumentos en petróleo y derivados pueden traducirse en presiones sobre precios al productor y costos logísticos globales”. A lo cual se suman posibles disrupciones comerciales y mayores costos logísticos. No obstante, su diagnóstico es que esos choques impactarán primero en la inflación no subyacente y, en menor medida, retrasarían la desaceleración de los servicios. Pero descartó una espiral inflacionaria sostenida.