Menos inversión física y más deuda son los estragos que se avizoran si continúan las presiones al alza de los combustibles por la guerra en Irán, y la política del gobierno federal de contener los precios del diésel y las gasolinas en México, a través de descuentos en las cuotas del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que se cobran en su precio a los consumidores.
El 13 de abril, en conferencia matutina, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum destacó que los subsidios cuestan al erario 5,000 millones de pesos a la semana y que para seguir otorgándolos tendrán que hacer recortes al gasto público aprobado para este año. Aunque por el incremento en el precio de la mezcla mexicana de crudo se compensa y queda en 2,500 millones semanales.
La estimación dada a conocer por Presidencia es más alta de lo que indica Hacienda en los Precriterios Generales de Política Económica 2027, publicados el primero de abril; 18,500 millones de pesos en el supuesto de que el conflicto en Asia Occidental dure dos meses , y los precios se recuperen a partir de mayo; “no obstante, persiste una elevada incertidumbre en torno a su magnitud y evolución”, refiere el documento.
Desde el 14 de marzo, la dependencia otorga estímulos fiscales al diésel, y desde el 21 del mismo mes, a las gasolinas Premium y Magna. Esto significa, al menos 20,000 millones de pesos que dejaron de ingresar a las arcas públicas en las últimas cinco semanas.