Según el ejecutivo comunitario, Temu incumplió así sus obligaciones de protección al consumidor, impuestas a las grandes plataformas en línea por el Reglamento Europeo de Servicios Digitales (Digital Services Act, DSA).
"Temu es un actor muy importante en el mercado europeo, con 130 millones de usuarios. Por lo tanto, cuando venden productos prohibidos, estos terminan en manos de un gran número de europeos", subrayó ante la prensa la vicepresidenta de la Comisión encargada del área digital, Henna Virkkunen.
Autoridades se hacen pasar por clientes
Para demostrar la infracción, Bruselas se apoyó especialmente en compras realizadas por sus propios equipos, haciéndose pasar por clientes comunes.
La operación demostró que "un porcentaje muy elevado de los cargadores pedidos no logró superar pruebas básicas de seguridad".
Un ejemplo de ello fue que una alta proporción de los juguetes para bebés evaluados en las mismas condiciones presentaba "riesgos de seguridad de gravedad media a alta", como riesgos de asfixia o niveles de sustancias químicas nocivas superiores a los límites autorizados.
Bruselas subraya que estas conclusiones fueron corroboradas por investigaciones realizadas por autoridades nacionales y asociaciones de consumidores.