Nike informó que los mayores aranceles y costos logísticos redujeron su margen bruto 130 puntos base, mientras su utilidad neta cayó 35% en el trimestre. La empresa reconoció que las tarifas comerciales y los costos de carga seguirán afectando inventarios y rentabilidad.
Inditex, matriz de Zara, ha logrado resistir mejor gracias a escala y eficiencia logística. La empresa anunció inversiones por 2,300 millones de euros para ampliar centros de distribución y reforzar inventarios y operaciones. El ajuste podría no traducirse necesariamente en ropa mucho más cara de inmediato.
Parte de la estrategia de las grandes marcas consiste en absorber costos mediante automatización, mejor administración de inventarios, análisis predictivo, diversificación de proveedores y cadenas logísticas más flexibles.
De hecho, Oxford Economics señaló que muchas empresas están entrando en una lógica de “resiliencia” más que de eficiencia extrema, debido a que no basta con minimizar costos y ahora también deben prepararse para guerras, bloqueos marítimos, tensiones geopolíticas y choques energéticos.
México endurece aranceles mientras se encarece producir ropa
En México, el fenómeno coincide con una política comercial más restrictiva hacia importaciones asiáticas. El decreto que entró en vigor el 1 de enero de 2026 elevó aranceles de entre 5% y 50% para 1,460 productos provenientes de países sin tratados comerciales. Para textiles, las tarifas subieron de 10% a entre 25% y 35%; en prendas de vestir alcanzan entre 35% y 45%, y en calzado llegaron a 35%.
La oferta vía importaciones ya tuvo su primer efecto, como Expansión reportó recientemente, en el primer bimestre de 2026, las importaciones mexicanas de calzado desde China cayeron 62%, mientras las de textiles y manufacturas textiles retrocedieron 26%.
El consumidor mexicano, además, se ha vuelto más sensible al precio y más selectivo en su gasto, lo que empieza a presionar a la industria de ropa y accesorios. Bain & Company detectó que 32% de las personas afirma que actualmente solo tiene dinero suficiente para cubrir bienes y servicios esenciales y que 35% redujo su gasto en ropa y accesorios durante los últimos tres meses, una de las principales categorías discrecionales afectadas, junto con bebidas alcohólicas (42%), restaurantes y cafés (41%) y comida a domicilio (38%). Al mismo tiempo, el estudio muestra que 27% de los consumidores ya compra ropa principalmente en línea, favoreciendo marketplaces como Shein, Temu, Amazon y Mercado Libre.
Fernanda Lima, socia de Bain México en Private Equity & Financial Services, señaló durante una conferencia de prensa que el menor consumo en dichas categorías aún no refleja las presiones inflacionarias y de disrupción en cadenas de suministros derivada del conflicto en Medio Oriente, pues la encuesta fue levantada antes del evento. Adicionalmente, señaló que lo que está todavía en las tiendas refleja precios y pedidos negociados con varios meses de anticipación, por lo cual el impacto podría verse más adelante.
“Dada la presión sobre el presupuesto del consumidor, el poco espacio del gobierno para seguir expandiendo el gasto social y el incremento de precios” sí se pueden prever mayores dificultades en esas categorías, señaló la experta.
La Secretaría de Economía argumenta que las medidas buscan proteger alrededor de 350,000 empleos y fortalecer la reindustrialización del país. Sin embargo, especialistas advierten que el efecto también podría traducirse gradualmente en menos oferta y mayores precios para consumidores, particularmente en segmentos de ropa y calzado baratos altamente dependientes de Asia.
Recientemente, un análisis de Banamex señaló que los efectos de estos aranceles todavía están por verse en los precios finales de textiles y calzado y se manifestarán gradualmente.
Hasta 2025, la dependencia de México de las importaciones textiles sigue siendo elevada. Datos de Canaintex muestran que el año pasado las importaciones mexicanas de productos textiles y confeccionados alcanzaron 13,271 millones de dólares, mientras la balanza comercial del sector registró un déficit de 5,607 millones. Cuatro países concentraron 66% de las importaciones: China (33%), Estados Unidos (21%), Vietnam (7%) y Bangladesh (5%), lo que refleja el peso que todavía tienen las cadenas asiáticas de bajo costo en el mercado mexicano. Al mismo tiempo, la industria nacional sigue sin recuperar sus niveles prepandemia, el PIB textil-confección permanecía 22% debajo de los niveles de 2019 y el segmento de prendas de vestir acumulaba una caída de 28%.