Industria mexicana responde
En León, uno de los principales centros de producción de calzado, la señal se tradujo en pedidos concretos.
Grupo Coppel anunció la compra de más de 42 millones de pares de zapatos hechos en México para este año. La cifra representa cerca de 20% de la producción nacional formal y supera en un millón de pares lo adquirido en 2025.
Detrás de ese volumen hay más de 100,000 familias que dependen de la industria del calzado en Guanajuato. El dato no solo refleja actividad económica, también muestra el peso social de una cadena productiva que durante años compitió contra importaciones baratas.
El respaldo no se limita a las compras del sector privado; a la par, el gobierno impulsó un paquete más amplio.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, presentó una estrategia de financiamiento para fortalecer a la industria del textil y del calzado.
El plan incluye una bolsa de 120,000 millones de pesos para financiar maquinaria y procesos productivos. Los créditos tendrán una tasa cercana a 14.5%. El objetivo apunta a unas 50,000 empresas, en su mayoría pequeñas y medianas.
La estrategia también contempla un ecosistema financiero con menores costos y un catálogo Hecho en México para dar visibilidad a la producción nacional.
En la industria textil , Ebrard pone el foco en Puebla y Tlaxcala como los polos que deben concentrar el desarrollo.
“Nos dio instrucciones de la Presidenta de cambiar la estructura arancelaria en materia de la industria textil, confección y vestido. Porque, de pronto, si ustedes ven las cifras, estábamos importando de manera galopante productos a precios irrisorios que no dejan un solo empleo en nuestro país”, reconoce Ebrard.
Las tensiones comerciales, los ajustes en cadenas de suministro y la competencia por industrias estratégicas empujan a los países a intervenir más.
México comenzó a probar ese camino: reduce importaciones en sectores sensibles, impone aranceles y fortalece su industria, mientras navega presiones externas que buscan limitar ciertos vínculos.
El flujo de mercancías cambió de dirección y, con él, también la forma en que el país decide competir en el comercio global.
“¿Qué es lo que ustedes pueden observar en todo el mundo? Los países que tienen más éxito y las empresas que tienen más éxito son las que forman parte de una política industrial agresiva. El país que no tenga una política industrial agresiva no le va bien”, asegura Ebrard .