El campo de Estados Unidos defiende el T-MEC con una simple intención: sin México y Canadá, su agro no entiende el presente. Decenas de organizaciones formaron la Agricultural Coalition for USMCA para blindar un comercio que aporta más de 64,000 millones de dólares al PIB del país. En el papel, América del Norte funciona como una maquinaria afinada, con reglas claras, cadenas integradas y beneficios compartidos. Para ese bloque, el acuerdo no solo abre mercado, también da estabilidad en un entorno global cada vez más incierto.
México le arrebata mercado agro a Florida y le cuesta hasta 1,140 mdd al año
Pero en los campos de Florida esa historia se cuenta distinto, porque ahí el invierno dejó de ser una estación de certeza. Durante décadas, marcó el mejor momento para cosechar, colocar producto y sostener el campo. Ahora también señala la llegada de su mayor competidor: México. Lo que para buena parte del agro estadounidense es una alianza estratégica, para Florida se parece cada vez más a una competencia frontal.
El peso político de Florida para Donald Trump resulta relevante, pues el estado ha demostrado capacidad para influir en decisiones comerciales y puede inclinar la balanza a su favor en el frente agrícola. Tras la primera ronda de negociaciones formales para la revisión del T-MEC, realizada la semana pasada en la Ciudad de México, el siguiente round tendrá lugar en Washington. De acuerdo con la Secretaría de Economía y la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, la agenda incluirá temas relacionados con el sector agropecuario. Empresarios mexicanos ya anticipan un estira y afloja por los cultivos de temporada, un terreno donde los productores floridanos buscan mayor protección frente al avance de México en el mercado estadounidense.
El impacto del agro mexicano en Florida
En poco más de dos décadas, las exportaciones agrícolas mexicanas hacia Estados Unidos crecieron más del 500% hasta superar los 40,000 mdd. Ese avance no solo amplió la oferta, también transformó la estructura del mercado, ya que existe una brecha de 37,600 mdd entre lo que exporta México y el valor de producción de Florida en los mismos productos, de acuerdo con el Departamento de Agricultura y Servicios al Consumidor del estado.
Cada año, Florida deja de captar entre 570 y 1,140 millones de dólares en ventas por la competencia mexicana. Esa pérdida arrastra entre 7,072 y 14,144 empleos. A esto, se suman pérdidas fiscales indirectas de entre 21 y 42 millones.
Los datos muestran un desplazamiento, por ejemplo, en pimientos, Florida perdió el 73.4% de su participación de mercado en dos décadas, mientras que México ganó 110.4%. En tomate, la caída supera el 54%, con un avance del 74.7% para el competidor nacional. Incluso en cultivos en los que ambos crecen, como la fresa, México aumentó su participación más de 169%, y en arándanos lo hizo 360% en una década.
El desequilibrio también se mide en volumen físico, pues México manda cerca de 13,200 millones de libras de productos agrícolas al mercado estadounidense, mientras que Florida produjo 4,700 millones. El estado enfrenta una pérdida de tierra agrícola que limita su capacidad para responder a su propia demanda. Aunque cuenta con 232,000 acres sembrados, necesita entre 42,000 y 83,000 adicionales para cubrir un crecimiento de su demanda de entre el 10 y el 20%. Sin embargo, esas tierras no se están incorporando o ya se perdieron, lo que reduce su producción potencial, afecta ingresos locales y deja espacio para otros países, como México.
La batalla por la temporada
El punto más sensible aparece en el calendario, porque es entre noviembre y abril cuando Florida concentra hasta 85% de su mercado en varios cultivos. En ese periodo, ambos países dominan la oferta en Estados Unidos.
Esa coincidencia elimina la ventaja estacional que durante años protegió a los productores locales y convierte la competencia en un enfrentamiento directo por precio, volumen y oportunidad.
Desde el noroeste del país, las cosechas mexicanas cubren ventanas clave del mercado estadounidense.. Su capacidad para mantener un flujo constante de productos frescos durante la temporada alta de Florida cambia la dinámica de la competencia.
El estado, en cambio, enfrenta límites de expansión, mayores costos laborales, presión sobre el uso de suelo y una dependencia marcada de su temporalidad.
La tensión ya escaló a decisiones políticas. En julio, Estados Unidos impuso un cuota compensatoria del 17% al tomate mexicano . La medida pretendía contener el avance del tomate mexicano, pero abrió otro frente. Las exportaciones mexicanas de este producto cayeron 26% ese año y surgió el riesgo de mayores precios para el consumidor. La fresa también enfrenta una investigación que puede derivar en cuotas antidumping sobre un mercado cercano a 1,000 mdd, ambas medidas impulsadas por productores de Florida.
El factor Trump
Florida no es solo un actor agrícola clave; también es un territorio profundamente alineado con Donald Trump.. Se ha consolidado como uno de los bastiones más sólidos del movimiento Make America Great Again (MAGA) tanto en lo político como en lo simbólico. Trump compró Mar-a-Lago en 1985, en Palm Beach, pero no fue hasta 2019 cuando trasladó ahí su residencia oficial y lo convirtió en su principal centro de operación política, una especie de Casa Blanca de invierno. Esa cercanía se refleja en decisiones institucionales, pues el gobernador Ron DeSantis ha impulsado iniciativas para reforzar su legado, como renombrar el Aeropuerto Internacional de Palm Beach en su honor.
Mientras tanto, el agro se mantiene como un pilar económico. El sistema agrícola y alimentario del estado sostiene cerca de 2.5 millones de empleos y alcanza un impacto económico total de 387,400 mdd en ventas, según datos de la Universidad de Florida.
Ahí está el contraste. Para el agro estadounidense en su conjunto, el T-MEC es una red de estabilidad, expansión y certidumbre. Para Florida, ese mismo acuerdo abre la puerta a un competidor que gana terreno en su propia temporada alta y en sus cultivos más representativos.
El agro mexicano compite en el centro del mercado, en el momento clave y en el espacio más rentable. En ese terreno dejó de ser un socio conveniente y se convirtió en el rival que incomoda a Florida.
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Nota del editor: Este artículo se publicó originalmente en la edición impresa de la revista Expansión, ' El año del triplete' , correspondiente a mayo de 2026, y se incluyen las cifras más recientes sobre comercio.