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Proyectos por 22,000 mdd enfrentan trabas mientras crece presión del T-MEC

Terminales de gas, turismo e industria avanzan más lento por obstáculos regulatorios y judiciales en un momento clave para atraer capital.
Protesta vs Planta de Amoniaco
La oposición social y los litigios ambientales forman parte del entorno que enfrentan algunos de los mayores proyectos de inversión en México. FOTO: ARMANDO QUIROZ/CUARTOSCURO.COM (Armando Quiroz)

La revisión del T-MEC, la permanencia de aranceles estadounidenses sobre sectores estratégicos y la posibilidad de un endurecimiento de las reglas de origen han cambiado el entorno para las grandes decisiones de inversión en Norteamérica. Diversos organismos internacionales y analistas coinciden en que la incertidumbre comercial está llevando a muchas empresas a retrasar o replantear proyectos hasta tener mayor claridad sobre el futuro de la integración regional.

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En ese escenario, cobra mayor relevancia que más de 22,000 millones de dólares en inversiones estratégicas para México enfrenten distintos obstáculos para concretarse. No se trata de proyectos cancelados, sino de desarrollos que avanzan a ritmos distintos a los previstos originalmente por litigios ambientales, procesos regulatorios o conflictos sociales, justo cuando atraer y materializar nuevas inversiones se vuelve más importante para mantener la competitividad del país.

Durante los primeros días del gobierno de Claudia Sheinbaum, un grupo de grandes empresas estadounidenses ratificó inversiones por más de 20,000 millones de dólares que ya había anunciado previamente, como una señal de confianza en México y de continuidad de sus planes de expansión.

Dos de los proyectos más representativos concentraban más de 80% del monto comprometido: los 15,000 millones de dólares de Mexico Pacific para desarrollar la terminal de gas natural licuado Saguaro Energía y el gasoducto Sierra Madre, así como los 1,500 millones de Royal Caribbean para construir el complejo turístico Perfect Day México, en Mahahual, Quintana Roo.

Tan solo los 15,000 millones de dólares previstos para Saguaro Energía equivalen prácticamente a toda la inversión extranjera directa proveniente de Estados Unidos que México recibió durante 2025, cuando ascendió a 15,954 millones de dólares, de acuerdo con la Secretaría de Economía.

Menos de dos años después, ambos proyectos siguen vigentes, aunque enfrentan un escenario distinto al previsto.

Proyectos clave

El proyecto Perfect Day México, de Royal Caribbean, no obtuvo la autorización ambiental para desarrollarse bajo el diseño originalmente presentado. La empresa retiró esa propuesta y ha informado que trabaja en una nueva versión con un menor impacto ambiental, por lo que el proyecto permanece vivo mientras redefine su alcance.

En el caso de Mexico Pacific, la empresa sostiene que Saguaro Energía continúa adelante, mantiene vigentes sus contratos comerciales y los permisos necesarios para desarrollar la terminal. Sin embargo, el proyecto todavía no alcanza la Decisión Final de Inversión (FID), enfrenta diversos litigios ambientales y ha reprogramado su calendario de desarrollo.

Fuera del paquete de inversiones ratificadas ante la presidenta también existen otros proyectos relevantes que muestran distintos grados de avance.

Amigo GNL, es un proyecto que fue presentado públicamente en 2024 por el gobierno de Sonora como parte del Plan Sonora, con una inversión estimada en alrededor de 6,300 millones de dólares para desarrollar una terminal de exportación de gas natural licuado en Guaymas.

Posteriormente, en febrero de 2026, el Gobierno federal lo incorporó a la estrategia de expansión del puerto de Guaymas y anunció que impulsaría los permisos necesarios para su desarrollo. Sin embargo, meses después un juez federal concedió una suspensión que mantiene detenido el proceso de autorización ambiental, por lo que el proyecto permanece sin poder avanzar hacia su construcción.

La voluntad de destrabar proyectos

El proyecto de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) ofrece un contraste. Su planta de amoníaco en Topolobampo tampoco formó parte del paquete de inversiones ratificadas, pero actualmente continúa en construcción con el respaldo del Gobierno federal, después de varios años de litigios.

Aun así, el proyecto sigue enfrentando oposición de comunidades indígenas Mayo-Yoreme, pescadores y organizaciones ambientalistas, que mantienen recursos legales y cuestionamientos por los posibles impactos sobre la Bahía de Ohuira, los manglares y la actividad pesquera. Es decir, la obra avanza, aunque todavía convive con riesgos sociales y jurídicos.

El desarrollo recuperó impulso durante el gobierno de Claudia Sheinbaum, que lo incorporó al Plan México como una inversión estratégica para fortalecer la producción nacional de fertilizantes.

La Secretaría de Economía ha defendido públicamente el proyecto al sostener que permitirá reducir la dependencia de importaciones de amoniaco, fortalecer la seguridad alimentaria y detonar miles de empleos en Sinaloa.

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Competencia creciente

La necesidad de concretar estos proyectos coincide con un escenario donde la competencia internacional por atraer capital también se intensifica.

El World Investment Report 2026, de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), muestra que América Latina y el Caribe captó 188,000 millones de dólares de inversión extranjera directa en 2025, un crecimiento de 14% respecto al año anterior.

Brasil encabezó la región con 77,000 millones de dólares, un incremento de 23%, mientras México recibió alrededor de 41,000 millones, un avance de 8%. Detrás se ubicaron Chile, con 13,100 millones; Perú, con 11,800 millones; Colombia, con alrededor de 11,000 millones; Guyana, con 9,000 millones; Costa Rica y República Dominicana, con cerca de 5,000 millones cada uno, mientras Argentina cayó 56%, hasta aproximadamente 4,000 millones de dólares.

Estas cifras muestran que México conserva una posición sólida como el segundo mayor receptor de inversión extranjera directa de América Latina, impulsado por su integración con las cadenas productivas de Norteamérica y por inversiones en manufactura y servicios.

Sin embargo, la fotografía cambia cuando se observan los proyectos greenfield, es decir, inversiones destinadas a construir nuevas instalaciones o ampliar capacidad productiva desde cero.

La UNCTAD señala que el valor de estos anuncios cayó en América Latina de alrededor de 170,000 millones a menos de 120,000 millones de dólares entre 2024 y 2025. En México, el descenso fue de 44,000 millones a 24,000 millones de dólares, una reducción cercana a 45%.

Además, de los diez mayores proyectos greenfield anunciados en la región durante 2025, ocho se ubicaron en Brasil, uno en México y uno en Ecuador.

México aparece únicamente con el proyecto de 3,300 millones de dólares de Transition Industries, empresa estadounidense clasificada por la UNCTAD dentro del sector de energías renovables. Se trata del segundo proyecto de mayor valor del listado, solo detrás del desarrollo de infraestructura digital de ByteDance en Brasil, valuado en 40,600 millones de dólares.

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El peso de Brasil no responde únicamente a ese megaproyecto. El organismo también identifica inversiones relevantes en infraestructura digital, energías renovables, minería, farmacéutica, productos de madera y manufacturas. A ello se suma una relación de inversión más estable con China, especialmente en sectores vinculados con energía, minerales críticos e infraestructura.

México conserva ventajas que pocos países pueden ofrecer, como su cercanía con Estados Unidos, una plataforma manufacturera consolidada y el acceso preferencial al mercado estadounidense mediante el T-MEC. Sin embargo, precisamente esa integración hoy también introduce un elemento de cautela.

Organismos como México, ¿Cómo Vamos? consideran que avanzar con éxito en la revisión del tratado será fundamental para recuperar certidumbre. El centro de análisis destaca que la tercera ronda de negociaciones bilaterales entre México y Estados Unidos, que se realizará en la Ciudad de México, será clave porque ambos países son sus principales socios comerciales, mercados de exportación y proveedores. Una revisión exitosa, señala, fortalecería la inversión, el empleo y la competitividad de América del Norte.

La propia UNCTAD advierte que México sigue siendo el principal beneficiario regional de la relocalización manufacturera asociada con el nearshoring, pero también observa que la caída en el valor y número de proyectos anunciados refleja que las empresas están tomando decisiones con mayor prudencia.

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