Publicidad
Revista Digital
Publicidad

Empresarios ven al Paquete Económico 2027 entre impuestos, recortes y más deuda

El sector privado pide reducir el déficit sin castigar la inversión pública ni imponer nuevas cargas a los contribuyentes que ya cumplen con sus obligaciones fiscales.
Una persona realiza cálculos junto a billetes mexicanos, una libreta y unos anteojos, elementos que representan las presiones sobre las finanzas públicas para 2027.
El gobierno deberá conciliar la necesidad de obtener recursos con la reducción del déficit, el costo de la deuda y la protección de la inversión pública. (Andrzej Rostek/Getty Images)

México entra a la discusión del Paquete Económico 2027 con una complicada tarea: necesita reducir el déficit, atender sus compromisos de gasto y recuperar espacio fiscal, pero sin recurrir a recortes que debiliten todavía más el crecimiento.

Publicidad

Las opciones son limitadas, pues el gobierno puede buscar más ingresos, reducir el gasto o contratar nueva deuda. Sin embargo, cada ruta tiene costos y riesgos, advierten el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado ( CEESP), brazo de análisis del Consejo Coordinador Empresarial ( CCE), y la Confederación Patronal de la República Mexicana ( Coparmex).

¿Más impuestos?

El CEESP señala que una de las principales preocupaciones es la posible puesta en marcha de una miscelánea fiscal con “cambios significativos en tasas de impuestos” para obtener los recursos que permitan cubrir los compromisos gubernamentales.

El organismo no afirma que Hacienda prepare un aumento de impuestos ni precisa qué tasas podrían cambiar . Lo presenta como un riesgo ante las presiones que enfrentarán las finanzas públicas en 2027.

Coparmex plantea una posición más directa: el próximo paquete debe mantener el compromiso de no crear nuevos impuestos y evitar que el ajuste vuelva a recaer sobre las personas y empresas que ya cumplen con el fisco.

Para elevar los ingresos propone mejorar la eficiencia recaudatoria, combatir la evasión y ampliar la base de contribuyentes. La idea es recaudar más sin aumentar las cargas de quienes ya se encuentran dentro del sistema tributario.

El problema es que el bajo crecimiento limita esa posibilidad. El CEESP estima que la economía mexicana avanzará en promedio 1.9% durante los próximos 10 años, ligeramente por debajo del crecimiento medio de 2% observado durante las últimas tres décadas.

Una economía que crece poco genera menos ingresos recurrentes y al mismo tiempo, aumentan las necesidades de recursos para financiar programas sociales y otros compromisos del gobierno.

Publicidad

Recortar tampoco basta, dice la IP

Ambos organismos reconocen la necesidad de reducir el déficit, pero advierten que un ajuste indiscriminado puede castigar nuevamente la inversión pública y restar fuerza a la actividad económica.

Coparmex pide revisar programas, proyectos e instituciones para eliminar erogaciones de bajo impacto, evitar duplicidades y evaluar los resultados de cada peso ejercido. También propone dirigir recursos hacia seguridad, salud, educación, energía, agua e infraestructura logística, digital y de transporte.

La revisión debe alcanzar a Pemex y la Comisión Federal de Electricidad. Coparmex considera que los recursos destinados a ambas empresas deben estar acompañados de planes de saneamiento, eficiencia y transparencia, además de objetivos verificables.

La preocupación es que sus necesidades financieras reduzcan el margen para atender otras prioridades. Sin embargo, recortar la inversión para cuadrar las cuentas tampoco resolvería el problema: menos infraestructura puede traducirse en menor crecimiento y, por tanto, en una recaudación más débil.

La presión por la deuda y calidad del gasto

En julio de 2026, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público , la medición más amplia del endeudamiento, alcanzó 19.2 billones de pesos, según las cifras de Hacienda citadas por el CEESP.

Los Precriterios Generales de Política Económica 2027 estimaron que la deuda podría llegar a 21.8 billones de pesos al cierre del próximo año. De concretarse, aumentaría 2.6 billones entre julio de 2026 y diciembre de 2027.

El CEESP calcula que tan solo en 2027 el endeudamiento crecería 1.5 billones de pesos, mientras la inversión pública rondaría 500,000 millones. Esto significaría que dos terceras partes del aumento de la deuda no tendrían como contraparte inversión pública.

El costo financiero también estrechará el presupuesto, ya que puede alcanzar 1.6 billones de pesos, equivalente a 4.3% del PIB y a poco más de una cuarta parte de la recaudación total. La proporción sería la más elevada desde 1990, siempre que la economía crezca 2.4%, como anticipan los Precriterios.

El Paquete Económico 2027 deberá encontrar un equilibrio entre tres salidas difíciles. Aumentar o modificar impuestos puede afectar a los contribuyentes; recortar sin distinguir prioridades puede debilitar la inversión, y contratar más deuda elevará una factura financiera que ya consume una parte importante de los ingresos.

Coparmex y el CEESP coinciden en una alternativa: revisar la calidad del gasto y procurar que la deuda se destine a inversión productiva. El desafío será hacer el ajuste sin quitarle a la economía los recursos que necesita para crecer y sin cobrar la cuenta, otra vez, a quienes ya pagan impuestos.

Publicidad

Newsletter

Únete a nuestra comunidad. Te mandaremos una selección de nuestras historias.

Publicidad

Publicidad