Sin una reforma fiscal ni tributaria de gran calado y bajo el discurso de no crear, ni incrementar más impuestos, el gobierno de la 4T ha elevado el nivel de los ingresos tributarios como nunca. Entre 2019, el primer año del gobierno de Morena y Andrés Manuel López Obrador, y 2025, el primer año de Claudia Sheinbaum, los ingresos tributarios pasaron de representar el 12.7% del PIB a 15.2% del PIB, un nivel histórico que se alcanzó tras incrementos continuos desde 2022.
AMLO y Sheinbaum elevan la recaudación sin reforma tributaria a través de IEPS y fiscalización
¿Cómo se logró? Bajo una reforma silenciosa que inició en 2019, con una tanda de cambios, año con año, a los marcos jurídicos fiscal y tributario para actualizar las reglas y ampliar la base de productos, servicios y actividades sujetos a impuestos por consumo de productos dañinos para la salud y economía digital, una medida que ya pega en el bolsillo de los mexicanos, explicó Norma Leyla Rangel López, presidenta de la Comisión Nacional de Consultoría del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP).
Se ampliaron las facultades del Servicio de Administración Tributaria (SAT) y se incorporaron herramientas como la inteligencia artificial para reforzar la fiscalización expandiéndose al comercio exterior y aduanas. Aumento de multas y menos deducciones , añadió la especialista.
El primer año de López Obrador, 2019, arrancó con la eliminación de cero condonaciones a las grandes empresas y aplicó revisiones a sus ejercicios anteriores. Le siguió 2020, con la presentación e implementación del Plan Maestro del Servicio de Administración Tributaria (SAT) que apostó por medidas en contra de la evasión fiscal, y que se endurecieron con cambios al Código Fiscal de la Federación (CFF).
Reforma fiscal a la economía digital
En pleno año de la pandemia, 2020, comenzó la fiscalización de la economía digital con la entrada en vigor del Régimen de Plataformas Tecnológicas, se comenzó a cobrar IVA y a retener ISR a plataformas digitales extranjeras, además de establecer impuestos sobre las ventas realizadas a través de plataformas digitales, y a las personas que brindan servicios a través de aplicaciones de transporte, hospedaje, transporte y comercio, entre otros. Lo que representa el incremento de precios en productos y servicios que adquiere la población.
Este proceso continúa, en 2025 y 2026, ya con Claudia Sheinbaum en el gobierno, se han integrado reglas más estrictas para el registro de plataformas extranjeras, para la devolución de saldos a favor, y nuevas tasas de retención para empresas y personas físicas que comercializan productos y servicios por plataformas digitales, explicó Pierre Blaise, director general de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO).
“Es una situación que afecta el flujo de capital de las micro, pequeñas y medianas empresas que comercializan por la vía digital, y por ende, acortan su vida”, comentó Juan Carlos Cante, presidente de la Asociación Méxicana de Emprendedores de México.
De acuerdo con una propuesta presentada por el diputado Alfonso Ramírez Cuéllar, el pasado 2 de septiembre, rumbo a la entrega y discusión del Paquete Económico 2027, la dirección continúa en el mismo sentido, pues se analiza gravar a empresas extranjeras que generan ganancias por algoritmos, datos y suscripciones sin tener infraestructura física en el país.
Sheinbaum también arrancó su mandato con acciones para evitar la triangulación y subvaluación de mercancías en aduanas , además de la entrada de mercancía pirata, prácticas ilegales que dejan pérdidas fiscales al erario.
Más dinero por ajustes a impuestos saludables
El primer guiño de la 4T para actualizar los impuestos saludables fue en 2020, cuando después de ocho años con la misma cuota individual para cigarrillos, ésta se actualizó de acuerdo a la inflación acumulada de 2011 a 2019, y se dispuso su actualización anual de acuerdo a la inflación.
“Para 2026 se prevé que la recaudación del IEPS aumente 17.6% en comparación con 2025, esto es un gran crecimiento, principalmente por los ajustes para refrescos y cigarros, los cuales siempre se han gravado, pero ahora se está incrementando por tema de salud, de acuerdo con el gobierno, no por un tema recaudatorio”, comenta la especialista del IMCP.
No obstante, el gobierno no ha implementado la trazabilidad para darle seguimiento a estos impuestos saludables, para garantizar que se ocupen en el sector salud y para campañas para evitar padecimiento por el consumo de este tipo de productos.
Para el 2027 pinta que continuarán estas actualizaciones al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a productos que son dañinos para la salud. Pues en la discusión previa al Paquete Económico 2027 se presentaron propuestas a la Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara de Diputados para actualizar la forma de calcular este impuesto a las bebidas alcohólicas y a los alimentos con alto contenido de sodio.
Hasta el bolsillo del mexicano
Los primeros resultados de las alzas al IEPS muestran que el gravamen sí llega al bolsillo del consumidor y modifica sus decisiones de compra, pero no necesariamente en el sentido esperado por la política de salud pública.
En lugar de dejar los cigarros o los refrescos, los compradores buscan presentaciones más pequeñas, marcas de menor precio o productos alternativos para mantenerlos dentro de su presupuesto, explicó Isabel Contreras, administradora y dueña de una tienda de abarrotes de la colonia San Simón Tolnáhuac, en la Ciudad de México
“La gente no ha dejado de fumar porque es más caro, pero cambia a las marcas más baratas como los Chesterfield”, compartió.
El comportamiento es relevante para el gobierno porque los impuestos saludables tienen precisamente el propósito de desincentivar el consumo de productos considerados nocivos para la salud. Sin embargo, la experiencia de los pequeños comercios apunta a que el consumidor está absorbiendo parte del aumento mediante ajustes en su canasta, antes que renunciar al producto.
En el caso de los refrescos y las bebidas azucaradas, Contreras identifica una conducta similar. Los clientes optan por botellas de menor tamaño, principalmente presentaciones de alrededor de 200 mililitros, además de recurrir a presentaciones familiares o productos retornables para contener el gasto.
El efecto no se limita a la composición de la compra. Los pequeños comercios también reportan un impacto directo sobre sus ventas . De acuerdo con estimaciones de la Alianza Nacional de los Pequeños Comerciantes (ANPEC), los cambios en los gravámenes han contribuido a una caída de entre 15% y 20% en las ventas de las tiendas de la esquina.
El ajuste al consumo
Para Gerardo Cleto López Becerra, presidente del Consejo para el Desarrollo del Comercio en Pequeño y la Empresa Familiar (ConComercio en Pequeño), el incremento del IEPS a los cigarros también tiene un efecto no deseado: abre espacio para productos de contrabando o pirata.
“Estos cigarrillos tienen una diferencia abismal en el costo. Una cajetilla de cigarro puede costar entre los 60 y 80 y de las marcas más conocidas ronda los 110 pesos, y cuando una cajetilla de cigarro pirata se consume tiene un precio 15 pesos, por lo que ha desplazado al cigarro nacional, que cumple con las normas de calidad y con las normas de producción”, declaró.
La sustitución de productos también aparece en el mercado de bebidas. El consumidor que no abandona el refresco puede reducir el volumen que compra o buscar una presentación con un precio menor. Para los comercios, esto significa que el impuesto puede conservar su capacidad recaudatoria aun cuando no consiga reducir proporcionalmente el número de consumidores.
“La gente no está consumiendo menos refresco, esto es una falacia, sobre todo en las zonas populares donde falta el agua, la gente es donde más refresco compra”, dijo López Becerra.
Cambios a las fórmulas de refrescos
La industria también ha comenzado a responder al impuesto con una combinación de incrementos de precios, cambios en el portafolio y reformulación. La estrategia busca reducir el impacto del IEPS en el consumidor o modificar las características de los productos para colocarlos en una categoría fiscal distinta.
Coca-Cola México anunció el 16 de octubre de 2025 un ajuste escalonado para reducir en 30% el contenido calórico de sus bebidas, comenzando por las presentaciones familiares. La empresa estableció como objetivo cubrir todos sus formatos en un periodo de un año, aunque hasta ahora no se ha informado sobre el avance de esa estrategia.
Pepsico y GEPP, operador de las marcas de la refresquera en México, anunciaron casi a la par una reducción de más de 50% en el contenido calórico de sus productos. Su meta es que 90% de su portafolio se encuentre por debajo de 20 calorías por cada 100 mililitros para 2030.
La respuesta de las empresas muestra que el IEPS no solo puede trasladarse al precio final. También puede convertirse en un incentivo para modificar productos, tamaños y presentaciones, mientras las compañías buscan preservar la demanda.
Las empresas absorben parte del impacto
El efecto del impuesto también comienza a reflejarse en los resultados de los grandes embotelladores. Arca Continental advirtió sobre un aumento de entre 8% y 10% en los precios de sus productos durante este año como respuesta al IEPS.
Según los datos de sus informes financieros, la compañía registró una caída de 2.5% en sus volúmenes de venta durante el segundo trimestre, después de una recuperación de 1.8% entre enero y marzo.
En Coca-Cola Femsa, el mayor embotellador del sistema Coca-Cola en México, el primer trimestre estuvo marcado por un entorno de consumo débil, presionado por el incremento del IEPS. Para el segundo trimestre la compañía reportó una recuperación moderada, aunque todavía en un escenario de consumo e impuestos desafiantes.
Arturo Gutiérrez, director general de Coca-Cola Femsa, adelantó que la compañía respondería mediante la optimización del portafolio, aumentos de precios, mayor énfasis en envases retornables y la aceleración de capacidades digitales para mejorar su eficiencia operativa y aumentar la frecuencia de las visitas a los puntos de venta.
La estrategia en materia de IEPS también tuvo consecuencias sobre los planes de inversión. En octubre de 2025, Coca-Cola Femsa anunció que congelaría proyectos que contemplaban la instalación de dos líneas de producción y la construcción de tres nuevos centros de distribución.
Para Humberto Calzada, economista en jefe para Rankia Latam, el comportamiento del consumidor será determinante para medir el verdadero alcance de la estrategia.
“Sabemos que productos como las bebidas azucaradas, a pesar del aumento en impuestos, el consumidor no deja de comprarlos, hay que seguir de cerca cómo se desarrolla su presión en la inflación”, opinó.