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“Ese tiempo terminó”: Carney marca el fin de 40 años del modelo de dependencia comercial canadiense de EU

Canadá activó aranceles de hasta 50% contra productos estadounidenses y acelerará su apertura hacia Europa, Asia y China ante la presión de Trump.
Mark Carney y Donald Trump aparecen de espaldas en un cruce fronterizo rodeado de tráileres, contenedores, infraestructura portuaria y fábricas, una representación de la creciente tensión comercial entre Canadá y Estados Unidos.
Canadá respondió a los aranceles de Estados Unidos con aranceles de hasta 50%, mientras Carney busca reducir la dependencia canadiense de su principal socio comercial. (Expansión/ChatGPT)

El primer ministro de Canadá confirmó el giro de su estrategia económica hacia otros mercados, mientras entraron en vigor aranceles de hasta 50% contra productos estadounidenses.

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Mark Carney dio por terminado el modelo de creciente integración económica que durante cuatro décadas profundizó la dependencia comercial de Canadá hacia Estados Unidos. Su declaración coincidió con la entrada en vigor de nuevos aranceles contra mercancías estadounidenses y colocó la diversificación hacia Europa, Asia y China en el centro de la estrategia canadiense.

Los últimos 40 años han sido un periodo de mayor integración económica con Estados Unidos. Era una forma sencilla de hacer negocios, pero significó que dependiéramos demasiado de un solo socio económico. Ese tiempo terminó


Carney no planteó abandonar el mercado estadounidense ni romper las cadenas productivas desarrolladas durante décadas. Su mensaje apunta a dejar atrás un modelo que concentró excesivamente el comercio canadiense en un solo destino y permitió a Washington convertir esa dependencia en un instrumento de presión.

El primer ministro confirmó el colapso de las conversaciones comerciales entre ambos países y explicó que decidió retirarse porque Estados Unidos buscaba intervenir en sus futuros acuerdos con terceros países, restringir su capacidad para proteger la lengua francesa y su cultura, además de imponer condiciones que debilitarían sectores estratégicos como el automotriz, el acero y los productos forestales.

“El problema fundamental es que las exigencias acumuladas de Estados Unidos revelaron que querían que dependiéramos aún más de ellos, no menos. En demasiadas áreas, buscaban dependencia, no una verdadera asociación económica”, sostuvo Carney, de acuerdo con una traducción de su discurso en inglés.

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Aranceles dólar por dólar

El discurso se divulgó cuando Canadá comenzó a cobrar aranceles de 15%, 25% y 50% a importaciones originarias de Estados Unidos por 27,600 millones de dólares canadienses, equivalentes a cerca de 20,000 millones de dólares estadounidenses.

Las medidas entraron en vigor a las 12:01 horas de este 8 de septiembre y alcanzan productos de acero y aluminio, lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, pulpa y papel, plásticos y electrónicos.

No todas las tarifas son nuevas, por ejemplo, Canadá elevó de 25% a 50% los aranceles que ya aplicaba a determinados productos estadounidenses de acero y aluminio, con el propósito de igualar las tasas cobradas por Washington. Las represalias existentes contra automóviles procedentes de Estados Unidos continuarán vigentes.

Estamos respondiendo dólar por dólar a las nuevas medidas estadounidenses con nuestros propios aranceles

El gobierno canadiense justificó la respuesta como una defensa de sus trabajadores, empresas y comunidades. El primer ministro aseguró que no busca agravar el conflicto, pero rechazó que los bienes estadounidenses entren a Canadá libres de aranceles mientras Washington cobra a las compañías canadienses por vender en su territorio.

Ottawa también destinará 7,500 millones de dólares canadienses en nuevos apoyos para facilitar capital a pequeñas empresas, proteger ingresos y capacitar a trabajadores. La ayuda se concentrará en automóviles, acero, aluminio y productos forestales, y se sumará a casi 25,000 millones entregados desde el inicio de la disputa.

El plan de diversificación

Carney aseguró que la búsqueda de nuevos mercados no es una respuesta improvisada ni un “plan B”. Durante el último año y medio, Canadá firmó 20 acuerdos comerciales y de defensa en cuatro continentes.

Como ejemplos, mencionó el contrato obtenido por la canadiense Marconi Technologies mediante el programa europeo de compras de defensa y las oportunidades abiertas en China para los productores de canola, quienes ahora pueden vender a mejores precios.

Las empresas canadienses, afirmó, tienen acceso libre de aranceles a 1,500 millones de consumidores, una cifra que su gobierno pretende duplicar en seis meses. También dijo que las exportaciones dirigidas a mercados distintos de Estados Unidos crecieron con fuerza y están encaminadas a duplicarse durante la próxima década.

La estrategia contempla puertos, minas y corredores energéticos que representarían 500,000 millones de dólares canadienses en inversión privada. Entre los proyectos citó un oleoducto para conectar los recursos de Alberta con puertos del Pacífico y mercados asiáticos, además de la transformación del puerto de Churchill y del Pacific Gateway.

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Silencio sobre el T-MEC

Pese a dedicar buena parte del discurso al futuro de la relación económica con Estados Unidos, Carney no mencionó al T-MEC, su revisión ni las reglas de origen. Tampoco hizo referencia a México o a la posibilidad de construir una respuesta coordinada entre los socios del bloque norteamericano.

La omisión resulta relevante porque el primer ministro presentó el conflicto como una disputa bilateral entre Canadá y Estados Unidos. Su respuesta tampoco descansa en una defensa explícita de la integración regional, sino en disminuir la exposición canadiense al mercado estadounidense y multiplicar las conexiones con Europa, Asia y China.

El mensaje no implica que Canadá renuncie al T-MEC o dé por terminada su relación comercial con Estados Unidos. Marca, sin embargo, una ruptura con la idea de que profundizar esa integración es necesariamente el mejor camino para la economía canadiense. Para Carney, la dependencia dejó de ser una ventaja y se convirtió en una vulnerabilidad.

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