El Paquete Económico 2027 convenció a Fitch Ratings en un punto: el gobierno plantea una ruta fiscal más creíble que en presupuestos anteriores. La propuesta parte de una previsión de crecimiento más cercana a las estimaciones del mercado y busca obtener más ingresos, en lugar de depender de nuevos recortes al gasto.
Presupuesto 2027 convence a Fitch, aunque deja pendiente el problema de la deuda
Pero esa mejora tiene un límite. La calificadora advierte que el déficit bajaría poco y que, con la meta propuesta para 2027, la deuda pública todavía puede aumentar como proporción de la economía.
El gobierno prevé que los Requerimientos Financieros del Sector Público, la medida más amplia del déficit, pasen de 4.1% del PIB en 2026 a 3.9% en 2027. La reducción sería de apenas 0.2 puntos porcentuales. Además, la meta es menos exigente que el 3.5% planteado en abril, en los Precriterios de política económica.
Dicho de forma sencilla: Hacienda propone reducir la diferencia entre lo que gasta y lo que ingresa el sector público, pero aún tendría que pedir prestado para cubrir una parte importante de sus obligaciones.
Ingresos más realistas
Para Fitch, uno de los aciertos del presupuesto es su previsión de crecimiento. El gobierno estima que la economía mexicana avanzará entre 1.5% y 2.5% en 2027 , con un punto medio de 2%. La cifra se acerca al pronóstico de 1.8% de la calificadora.
Una previsión más realista reduce el riesgo de que los ingresos tributarios queden por debajo de lo presupuestado. Fitch señala que las expectativas de crecimiento más elevadas en propuestas anteriores hacían más difícil cumplir las metas fiscales.
La otra diferencia está en cómo se pretende reducir el déficit, ya que después de años de contener el gasto, Fitch considera que hay poco margen para seguir por esa vía. Por ello, el Paquete Económico incorpora medidas que buscan elevar los ingresos en un equivalente a 0.7% del PIB en 2027.
No todo ese aumento duraría, pues según la calificadora, 0.4 puntos del PIB corresponderían a medidas permanentes, entre ellas límites más estrictos al uso de deducciones fiscales por parte de las empresas y acciones contra la evasión. Los 0.3 puntos restantes provendrían principalmente de ingresos no tributarios que Fitch considera en gran medida extraordinarios.
Esa distinción importa para los años siguientes: un ingreso que se recibe una sola vez puede ayudar a cumplir la meta de 2027, pero no sirve para financiar de forma recurrente pensiones, servicios públicos e inversión.
La deuda, pendiente
El presupuesto contempla aumentos reales de 4.4% en el gasto de operación, 4.6% en pensiones y 3.5% en inversión fija. Fitch reconoce que obtener más ingresos abre espacio para estos rubros, aunque sostiene que el ajuste fiscal propuesto sigue siendo insuficiente para estabilizar la deuda.
La calificadora estima que la deuda pública federal llegará a 58% del PIB en 2026. Según sus cálculos, estabilizarla requeriría llevar los Requerimientos Financieros del Sector Público a alrededor de 2.5% del PIB, cerca de 1.5 puntos por debajo de la meta para 2027. El esfuerzo podría ser incluso mayor conforme crezcan las pensiones y otros gastos sociales.
Fitch también ve un riesgo hacia el final de la década: un nuevo esquema de financiamiento de infraestructura aplazaría parte de sus costos fiscales hasta 2029 y 2030. Por ello, considera que una reforma fiscal más amplia podría cobrar importancia para aumentar los ingresos sin volver a comprimir la inversión.
Pemex suma presión
El presupuesto supone que Pemex puede registrar un superávit antes de recibir una inyección de liquidez del gobierno por 81,000 millones de pesos. Fitch, sin embargo, señala que la caída de la producción de refinados durante este año y la necesidad de importar combustibles costosos muestran que su recuperación operativa aún no está asegurada.
La calificadora mantiene para México una nota de BBB- con perspectiva estable, ratificada en abril. Advierte que la calificación podría enfrentar presión si el gobierno no logra una consolidación fiscal mayor y la deuda continúa creciendo con rapidez en relación con el PIB.
Así, el Paquete Económico 2027 mejora el punto de partida, según Fitch, pero deja abierta la pregunta decisiva para los próximos años: de dónde saldrán los ingresos permanentes necesarios para pagar un gasto creciente y, al mismo tiempo, frenar el aumento de la deuda.