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Estas son las firmas que más ganaron (y perdieron) en la BMV durante el sexenio

Rassini, Gruma y Vitro encabezan la lista de las ganadoras, mientras que las vivienderas son las grandes perdedoras
lun 26 noviembre 2018 12:54 PM
Tablas
Sin cambios. Aunque el IPC tuvo sus vaivenes, el índice cerrará el sexenio en los mismos niveles donde lo comenzó.

El sexenio presidencial está a unos días de terminar. En este periodo, el principal índice de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), el IPC, que funciona como termómetro del mercado, concluirá el sexenio rondando los 41,000 puntos, esto es 1% por debajo de donde comenzó el periodo.

Sin embargo, durante estos seis años, el índice ha registrado algunos de sus mejores momentos. Uno de ellos sucedió en julio de 2017, cuando el IPC alcanzó su máximo histórico en 51,713 puntos.

Pero esta racha alcista se revirtió en el último tramo del sexenio. Factores como la renegociación del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, los problemas comerciales entre Estados Unidos y China, y el cambio de estafeta en el gobierno mexicano pesaron en el desempeño del principal indicador de la BMV.

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Las ganadoras

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De las 145 emisoras que cotizan en la BMV, las que registraron las mayores ganancias —sin contar aquellas con baja bursatilización— durante este sexenio fueron: Rassini, con un alza de más de 900%; Gruma, con un avance de más de 500%; y Vitro, con una ganancia de 210%.

La crisis financiera de 2008 dejó a Rassini tambaleando, pues sus principales clientes -las automotrices como General Motors y Ford- se encontraban en problemas. La firma mexicana aguantó y luego de cinco años volvió al camino del crecimiento.

Los ajustes de la empresa fueron recompensados por el mercado en 2014, cuando el precio de sus acciones pasó de 4.79 pesos a 26 pesos por acción en 12 meses. La emisora se benefició del aumento de las ventas de autos en Estados Unidos, la caída en el precio del petróleo y una mayor inversión de las armadoras en México. Desde ese entonces, ha mantenido un ritmo constante de crecimiento, tanto en Bolsa como a nivel financiero.

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Por su parte, Gruma vivió su año de ensueño en 2013, cuando el precio de su acción aumentó más de 150%. Este desempeño no se detuvo ahí, y tanto en 2014 como en 2015, el precio aumentó más de 50% en ambos años.

En ese momento, los analistas atribuyeron el desempeño en Bolsa a la mejora en sus resultados financieros, luego del cambio en el modelo de negocio que se hizo en 2012 y con el cual se enfocó en la venta de productos de mayor rentabilidad.

Ese mismo año, en 2013, Vitro también festejaba en Bolsa. Los inversionistas estaban animados debido a que la empresa logró los acuerdos que le permitieron concluir su proceso de reestructuración de deuda, que ya llevaba más de tres años.

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La empresa continuó la reestructura del negocio, y dos años más tarde vendió a la estadounidense Owens-Illinois su segmento de envases de alimentos y bebidas, parte de lo obtenido fue para pagar deuda.

Adrián Sada, director de la firma, señaló que con la operación se posicionará “como una empresa financieramente más sólida y con mayor proyección. El nuevo Vitro estará mejor preparado para capitalizar las oportunidades de crecimiento”.

El anuncio gustó al mercado, y ese año el precio de sus acciones cerró con una ganancia de más de 50%.

Otras firmas que tuvieron un sexenio positivo fueron Megacable y Grupo Aeroportuario del Centro Norte, que acumulan un avance de 200% y 180%, respectivamente. Ambas firmas llevan una racha ganadora en Bolsa desde 2011.

Las perdedoras

Las empresas desarrolladoras de vivienda fueron las grandes perdedoras en el sexenio. Geo se declaró en quiebra dos veces, la última la semana pasada, por lo que dejó de cotizar en Bolsa. Y Urbi y Homex han visto bajar el valor de sus acciones en casi 100% (99.9%). En tanto, Sare acumula una baja de 95%.

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Las nuevas reglas de operación en la política de vivienda del gobierno federal fueron un golpe para las vivienderas. Las grandes firmas se endeudaron por años para crecer, y adquirieron terrenos para hacer los desarrollos, pero el plan del gobierno era dirigir los subsidios al crecimiento urbano ordenado, por lo que esas empresas no iban a poder construir en todos sus terrenos, que en general estaban en la periferia de las ciudades.

Este cambio de la política llevó a las empresas a concurso mercantil, pues ya no pudieron pagarle a sus acreedores. Con el paso del tiempo han ido saliendo del concurso, pero el sector sigue frágil, como muestra el caso de Geo, que acaba de anunciar su disolución.

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