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Autos de lujo, la oportunidad de la industria automotriz mexicana en Brasil

El nuevo tratado comercial con el país sudamericano podría incrementar las exportaciones de compañías como BMW y Mercedes-Benz.
A car lining in the harbor.
Aliados. El comercio bilateral en el sector automotor con Brasil fue de 4,680 millones de dólares en 2018, mientras que con Argentina fue de 817 millones de dólares.

Ciudad de México (Expansión). La relación comercial entre México y Brasil está ya libre de aranceles en materia automotriz. Según el Acuerdo de Complementación Económica N°55, el libre comercio en vehículos ligeros entró en vigor con un índice de Contenido Regional de 40%, que estaría siendo discutido en los próximos meses por ambos países, según la Secretaría de Economía. Pero, ¿en qué saldrán ganando ambos países, más allá de la exención de gravámenes?

Según los especialistas del sector, para México se abriría una oportunidad para la exportación de vehículos de gama media y de lujo, mientras que Brasil reforzaría la competitividad que está ganando en la fabricación de vehículos pesados.

Gerardo San Román, director para América Latina de la firma de investigación automotriz JATO Dynamics, considera que el producto que México exporta a Brasil es más aspiracional, que vendría a satisfacer las necesidades de vehículos de lujo que el país sudamericano ha padecido debido a una fuerte apuesta por vehículos básicos para su mercado doméstico.

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“La producción más fuerte que Brasil tenía era de vehículos como el modelo Gol, de Volkswagen, o Palio, de Fiat. Ese fenómeno seguía generando mucho dinero para los armadores locales, pero aunque pudieran exportarlos a mercados como el mexicano, no iban a ser tan atractivos, y el costo que iban a tener no iba a ser muy competitivo”, explica.

Entre 2005 y 2012 la venta de vehículos ligeros en Brasil aumentó en 116%, aunque desde 2013 la colocación ha desacelerado y en el periodo 2013-2017 tuvo una caída de 39%; mientras que, en el mismo periodo, México creció 55%. Pero la tendencia ha cambiado: Brasil ha comenzado una tendencia de recuperación en sus ventas y México espera una baja por tercer año consecutivo.

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Para Brais Álvarez, analista automotriz de la consultora JD Power, el apetito del mercado brasileño por autos de lujo podría traducirse en un crecimiento de marcas de este segmento, particularmente aquellas que tienen una producción en ambos países, como BMW.

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Además, también habría un beneficio en el rubro de autopartes que, según Álvarez, es ligeramente superior para México. “Desde el año pasado buscamos ser independientes del mercado estadounidense. Todas las opciones (provenientes de Brasil) serán buenas para la calidad de la producción y con un atractivo en costos”.

El especialista de JD Power considera que la oferta de vehículos terminados, así como de autopartes y otros componentes, mejoraría tanto para el mercado mexicano como para el brasileño en el mediano plazo. Y a Brasil le vendrían bien más opciones. “Una mayor oferta de autopartes y componentes ayudará a aumentar la percepción de calidad de los vehículos brasileños”.

Estos acuerdos responden a una necesidad de garantizar una mayor integración en la producción del sector automotriz, apunta José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC). “Se ha apreciado que con las normas vigentes hasta hace unos días no se había alcanzado el grado de integración que se deseaba. Me parece que se está buscando plantear requerimientos mínimos de integración, para que las empresas que están en este sector puedan obtener algunos beneficios”.

Brasil podría ponerse ‘pesado’

Aunque el segmento de lujo podría ganar atractivo en Brasil, el país sudamericano también podría tener un as bajo la manga: el segmento de vehículos pesados.

“Brasil siempre ha traído en la mira el mercado de camiones pesados, donde México no es muy competente ni tiene la capacidad de producción del país sudamericano”, explica el directivo de JATO.

El comercio en este segmento estará libre de aranceles a partir de 2020, y es a partir de entonces donde las industrias de ambos países podrían entrar en una reñida competencia.

La producción en Brasil ha tomado fuerza últimamente. Durante 2018, creció 27.1%, mientras que México tuvo un alza de 18.2%. Sin embargo, por unidades la producción mexicana es mayor (192,386 contra 105,534 unidades de Brasil).

¿Y Argentina?

Mientras México hace alianzas que apuestan a una mayor oferta automotriz con Brasil, la historia con Argentina es ligeramente distinta. El acuerdo que tiene este país con México dicta que el cupo en el comercio de autos entre ambos países tendrá un incremento anual de 10% el primer año, 5% el segundo año y otro 5% el tercer año.

Para De la Cruz, el esquema de cupos topa el acceso al mercado mexicano, al mismo tiempo que garantiza ciertos mínimos que, a nivel estratégico, pueden tener un gran peso.

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San Román explica que hay armadoras que tienen una buena producción de vehículos muy específicos en Argentina, por lo cual optan por mantener los cupos para traer algunos vehículos a México.

“Su valor es más estratégico que de volumen. El mercado argentino está contraído y se prevé que así continúe, pero hay vehículos clave que se fabrican ahí, como el Ford Ranger y el Volkswagen Amarok”, señala el especialista.

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