Año retador
Cuando se le pregunta a Bonifatti sobre cómo cerrará Lufthansa en México el año, la palabra es “desafiante”, tanto para la aerolínea como para el mercado.
La empresa tuvo un aumento de 3.3% en el flujo de pasajeros transportados en 2018, con 367,827 usuarios. Un año “muy bueno”, a consideración del directivo, por eventos como el Mundial de Futbol en Rusia, pero que a la vez supone una alta base comparable para 2019.
A esto se suma la saturación del AICM, que habla de la necesidad de invertir en infraestructura.
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“Si queremos asegurar el crecimiento en el país, necesitamos una inversión en infraestructura. Hoy está en una situación bastante desafiante; en nada afecta la seguridad del vuelo o aérea, pero la experiencia del viaje podría ser aún mejor con una infraestructura acorde a las necesidades. No hay demoras en la asignación de puertas de embarque y los servicios son más cercanos a lo que ofrecemos en aeropuertos más digitalizados”.
Actualmente la aerolínea opera dos rutas desde México hacia dos ciudades alemanas: Frankfurt y Múnich. El primer destino cuenta con frecuencias de vuelo diarias, ya la compañía pretende lo mismo para el segundo en 2019, lo que responde a temas de infraestructura aeroportuaria pero también a gestiones internas de la aerolínea.
“Hoy nosotros no tenemos ni aviones ni tripulación suficiente para poner más vuelos, tenemos que organizar nuestra capacidad”, señala.