En agosto, las ventas mensuales registraron 27 caídas consecutivas, por lo que la industria no prevé ver la luz al final del túnel hasta 2020. Pero recuperar el ritmo -de 1.6 millones de unidades vendidas al año- de 2016 se antoja aún más complicado.
“Para 2020 y los próximos dos o tres años podría verse un mercado relativamente estancado. Nuestra expectativa de crecimiento del Producto Interno Bruto oscila entre 1 y 2%, por lo que hablar de un repunte de mercado es un poco difícil. Entrando el 2023 y 2024 veremos una ligera recuperación”, dice Vildozo.
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La producción también se frena
En agosto, la producción automotriz registró una caída de 9.6% mensual y de -0.9% en el acumulado anual. Aunque la industria adjudica esta baja a algunos cambios en las líneas de producción mexicanas, la tendencia de desaceleración en la venta de autos es global, por lo que se espera que el mayor mercado para México, Estados Unidos, podría pedir cada vez menos autos.
Vildozo considera que si esta tendencia prevalece, el gobierno podría entrar con algún tipo de subsidio, preferentemente fiscal, para apoyar a la industria. “Normalmente en situaciones como ésta (el apoyo) viene a través del tema impositivo, hacer recorte de impuestos en vehículos o a través de líneas de financiamiento subsidiadas por la entidad federal, que son un poco más baratas que las bancarias”, señala.
El especialista mantiene una expectativa de que 2019 cierre con una producción de entre 3.8 a 4 millones de autos, desde las 3.9 millones de unidades fabricadas en el país en 2018.