La compañía de cigarrillos electrónicos, con sede en San Francisco, está en la mira de las autoridades reguladoras, que intentan frenar una epidemia de usuarios de nicotina nuevos y jóvenes que utilizan el elegante dispositivo a pesar de que en muchos casos nunca han fumado cigarrillos.
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Ante la amenaza existencial a su negocio, Juul ha respondido cambiando a su responsable, limitando las actividades de marketing y lobby, y frenando las ventas de sabores como la menta y el mango que son más populares entre los jóvenes.
Juul planea recortar costes por 1,000 mdd el próximo año, según un comunicado que público la compañía este martes. Eso incluye 650 empleos, o el 15% de su fuerza laboral. También está pausando la contratación después de contratar a unas 300 personas al mes en junio 2019.
Junto con los recortes de empleos, Juul ya ha eliminado los anuncios en televisión, impresos y digitales y dice que se centra en el marketing a adultos que ya fuman.