En México, empresas como Siemens y Continental han anunciado fuertes inversiones en meses pasados –de 420 mdd y 1,600 mdp, respectivamente– para fortalecer sus procesos en materia de manufactura inteligente, entre otros rubros, mientras que algunas armadoras como Ford han puesto el ojo en el país para albergar la fabricación de modelos como la SUV eléctrica Mustang Mach E, que se producirá en Cuautitlán Izcalli, en el Estado de México.
Pero más allá de la movilidad conectada, México no tendría que quedarse atrás en el desarrollo de otro tipo de autopartes.
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“México tiene mucho potencial en términos de componentes tecnológicos, de interiores, mecánicos y power trains (…) Sin embargo, donde estarán los componentes que requerirán de mayor inversión –y que pueden ser una oportunidad para el país– son en baterías, temas de asistencia al pasajero, componentes electrónicos y contenidos de conectividad al interior del automóvil”, agrega el directivo.
No obstante, de alcanzar una posición como fabricante de componentes tecnológicos, la vocación de México sería similar al que presenta actualmente, como una plataforma de exportación.