“No hay que quedarnos estancados, vemos que en los siguientes cuatro años, los países tienen seguridad en la manufactura (…) Lo que es una realidad en la autonomía es que es un concepto global, sin duda, pero no hay que dejar de perder la perspectiva que cada país tiene sus propias necesidades”.
El fabricante a cargo de la fabricación de estos vehículos también incide en la percepción del usuario. Según el documento, un vehículo autónomo ofertado por una marca confiable es el mayor factor de certeza para el consumidor, de acuerdo con 78% de los encuestados, al que sigue el buen desempeño de autos usados en las calles con seguridad (75%), y algo que podría irse trabajando desde ahora: la existencia de una regulación gubernamental (75%).
De acuerdo con Torrijos, la legislación alrededor del mundo está poniendo la mira en aspectos como la tecnología utilizada para la interconexión entre vehículos, los datos de geolocalización, así como los derechos y responsabilidades del fabricante y del usuario. “Sí hay avances, pero si queremos aprender de esas experiencias es un buen modelo para replicar”, concluyó.