Sin embargo, el especialista advierte que la presión del gobierno estadounidense para mantener a la producción automotriz dentro de sus fronteras supone una amenaza, ante lo cual México debería avanzar a una etapa de desarrollos propios, agregó por su parte Álvarez. “Si quisiéramos exponenciar a la industria valdría la pena empezar a explorar o participar de manera mas intensa en esta evolución de la movilidad, que hay en nuevas motorizaciones y nuevas tecnologías. Nos hacen falta centros de diseño propios, por ejemplo”.
Por lo pronto, el segmento SUV pareciera tener vía libre para continuar creciendo. Mientras que en Estados Unidos actualmente 45% de las ventas totales son de este segmento, cifras de J.D. Power apuntan a que en cinco años habría un incremento de ocho puntos porcentuales hasta 53%, lo que se traduciría en una demanda de 1.5 millones de vehículos adicionales.
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Esta demanda sería prometedora para México, pero la producción local también tendría que lidiar con un aumento de aproximadamente 180,000 vehículos SUV adicionales, con lo cual tres de cada 10 vehículos que se vendan en cinco años serían de este segmento.
“Llevamos dos años de una ligera contracción constante, pero en 2020 vemos que nos recuperaremos. La demanda aumentará aproximadamente en 100,000 unidades anuales durante los siguientes cinco años, y la capacidad (para satisfacer esa demanda) la tenemos, porque no todas las plantas producen en su máxima capacidad, ya que se fabrica a un promedio de 80%”, concluyó Álvarez.