La decisión del cambio de marca se materializó en enero para volver más comercial a la firma, que forma parte del consorcio Grupo Empresarial Ángeles (GEA) y opera las marcas Quinta Real y Real Inn, además de Camino Real. Esta última será la fortaleza del grupo. Su plan de negocio no incluye aperturas, sino la remodelación de los activos existentes para adaptarlos a las necesidades del turista de negocios, un nicho en el que la empresa enfocará una parte importante de su estrategia.
El segmento es atractivo. México recibió al cierre de 2018, último dato disponible, más de 2 millones de viajeros de negocios, con un gasto promedio de 808 dólares, de acuerdo con las cifras de la Secretaría de Turismo (Sectur). Esta industria business se concentra en las ciudades, mientras que la parte de placer se enfoca, especialmente, en destinos de playa.
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Leandro Trejo, director general de Camino Real Hotels, asegura que la ventaja de operar inmuebles en la ciudad -el 85% de su inventario- es que no sufren alteraciones en su operación por eventualidades como el sargazo, como ocurre en la playa, y la demanda es más estable. Además, la marca Camino Real resulta atractiva para este visitante porque en su infraestructura se encuentran centros de negocios, cajeros automáticos, servicio de banquetes, gimnasio y restaurantes, una oferta de servicio que busca cubrir todas las necesidades de este tipo de viajero sin necesidad de salir del hotel.
La nueva estrategia contempla una inversión de 1,000 millones de pesos en la remodelación de los Camino Real de Polanco, Aeropuerto de la Ciudad de México, Monterrey y Santa Fe. Aquí también se incluyen las conversiones de los Real Inn Tijuana y Guadalajara hacia la marca insignia, y las aperturas de un Quinta Real en Torreón, un Camino Real en Mérida y otro hotel en Monterrey, cuyo concepto aún está por definirse.