Jorge Hernández Delgado, presidente de la Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas (Fematur), explica que la coyuntura apunta a una baja de alrededor de 15% hasta 40% en el flujo de turistas para este año respecto a 2019, derivado del temor de los viajeros por salir, y que tiene poca perspectiva de recuperarse.
“Es una emergencia total y entre más rápido te organices, más rápido enfrentarás este problema, que se pronostica que dure hasta 12 semanas”, dice.
Al respecto, Roberto Montalvo, académico de la Universidad Iberoamericana, coincide con una caída de entre 15% a 20%, tomando en cuenta el nerviosismo internacional que, además, podría incidir en el debilitamiento del dinamismo doméstico.
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En el corto plazo esta situación mermará los ingresos operativos de la mayoría de las cadenas hoteleras, considera José Carlos Alemán, CEO de la firma SiiLA México.
“Los hoteles se encuentran entre los activos inmobiliarios más sensibles ante el brote de Covid-19, pues al tener rentas de corto plazo, se verá afectados por las medidas como el distanciamiento social”, dice.
Esto pondrá más presión en los mercados turísticos de playa. Según datos de la Sectur, estos fueron los que concentraron la mayor ocupación hotelera en el periodo de Semana Santa del año pasado, con Riviera Maya a la cabeza con 84.9% de sus habitaciones vendidas, seguida de Mazatlán (83.7%), Puerto Vallarta (82.9%) Cancún (81.3%) y Acapulco (75.6%).