En la reunión virtual ‘Apoyo del sector privado al sistema de salud’, organizada por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), los especialistas destacaron la necesidad de fomentar la reconversión industrial y el aumento en líneas de producción, así como fortalecer las cadenas de valor para garantizar el abasto de insumos médicos, hasta el regreso de las actividades productivas.
“Hay acciones que se están instrumentando a través de empresas y fundaciones como BBVA, la Asociación Nacional de Hospitales Privados o Fundación CIE. También textileras que están haciendo uniformes médicos, empresas deportivas produciendo máscaras y cerveceras haciendo gel antibacterial o embotellando agua. Pero hace falta un suministro constante”, afirmó Mauricio Vila, gobernador del estado de Yucatán.
Otro punto importante es habilitar infraestructura pública y privada para dar mayor alcance al sistema de salud. “El Centro Citibanamex, por ejemplo, se habilitó con 700 millones de pesos. Un espacio de 37.000 m² para atención hospitalaria. Pero no es suficiente”, indicó Guillermina Pilgram, directora de Fundación Patrimonio Indígena MX.
Una propuesta para incrementar la capacidad de atención de los pacientes de COVID-19 es el establecimiento de alianzas con farmacias y laboratorios, así como adoptar el uso de la telemedicina para que los mexicanos con padecimientos distintos al coronavirus accedan a la atención médica desde sus casas y no se presenten en los hospitales, que son lugares con alto porcentaje de riesgo de contagio.
Para David Kershenobich, director general del Instituto Nacional de Ciencias Médicas, el sector privado también puede ser un pivote para asegurar el apoyo de oxígeno y reforzar la aplicación de pruebas, sobre todo en el personal de salud y en las personas asintomáticas que son transmisores del virus.
En la estrategia planteada en este foro virtual, también se exhortó a la Cofepris a ser más ágil en sus procesos, y a los sindicatos para que sean los principales cuidadores de la salud en los centros de trabajo, mediante la difusión de protocolos de higiene y prevención.
En la parte legislativa, funcionarios como Eduardo González Pier, subsecretario de Integración y Desarrollo del Sector Salud; Miguel Ángel Navarro, senador de Morena, y Mauricio Hernández, director de Prestaciones Económicas del IMSS, coincidieron que el coronavirus debe considerarse como una enfermedad de trabajo. De esta forma, cada colaborador que sea diagnosticado con COVID-19 contaría con un respaldo económico y gastos cubiertos y, en caso de fallecer, una indemnización a la familia.