Ambas plantas detuvieron sus operaciones el 30 de marzo, luego de que el corporativo regional basado en Michigan, Estados Unidos, decidió hacer un cierre escalonado de sus operaciones de manufactura ante la escasez de componentes, una abrupta caída en la demanda de vehículos y para salvaguardar la salud de sus empleados.
Pero a un mes y medio del ‘apagón’, el inventario de sus SUV y pickups Silverado y Sierra se ha reducido, ante la alta demanda en el mercado estadounidense, y la compañía ha metido el acelerador para completar el proceso de aprobación y agilizar el reinicio de operaciones de sus plantas de Silao y Ramos Arizpe. En la primera, General Motors ensambla las pickups Chevrolet Silverado y GMC Sierra, mientras que en segunda ensambla los SUV Chevrolet Equinox y Blazer y el GMC Terrain.
El fabricante estadounidense dijo el martes a Expansión que ya había enviado su autoevaluación al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y que estaba en espera de obtener la luz verde de las autoridades para poder arrancar operaciones. El organismo tenía hasta 72 horas para dar una resolución a la compañía.
En un comunicado publicado este jueves, el fabricante estadounidense informó que ya está en posibilidad de reiniciar operaciones en dos complejos luego de que completó la Autoevaluación de Seguridad Sanitaria con resultado de cumplimiento aprobatorio, emitido el día de hoy por parte del IMSS.
Esta autoevaluación está incluida dentro de los ‘Lineamientos técnicos de seguridad sanitaria en el entorno laboral’, que el IMSS, la Secretaría de Trabajo y Previsión Social y la Secretaría de Salud elaboraron y entregaron a las empresas del sector automotríz, además de construcción y minería, el lunes, luego de que el 14 de mayo estos tres sectores fueron incluidas en la lista de actividades esenciales.
General Motors añadió que para los complejos de manufactura de Toluca, Estado de México, y de San Luis Potosí aún se está determinando la fecha de reinicio de operaciones.