En frente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) quedará Markwayne Mullin, senador republicano por Oklahoma. De acuerdo con Trump, se trata del único nativo americano en la Cámara Alta.
"Guerrero y exluchador profesional de MMA invicto, Markwayne realmente se lleva bien con la gente y conoce la sabiduría y el coraje necesarios para avanzar en nuestra Agenda America First", dijo el presidente en el mismo mensaje.
Según varios medios, Trump estaba molesto por la gestión de Noem de la reciente operación contra migrantes indocumentados en Minesota, durante la cual agentes federales mataron a tiros a dos estadounidenses.
Informes de prensa también señalan que Trump se enfureció por las declaraciones de Noem en una audiencia del Senado esta semana, en la que afirmó que el presidente había aprobado personalmente una campaña publicitaria del DHS de 220 millones de dólares en la que ella tenía un papel destacado.
Presión del Congreso
Noem enfrentó apenas el martes duras críticas en el Congreso por la ofensiva migratoria de la administración Trump.
Durante una audiencia del Comité Judicial del Senado, el demócrata Dick Durbin acusó a Noem de conducir un DHS "sin brújula moral ni respeto por el estado de derecho".
Los agentes han sembrado el "caos" en varias ciudades deteniendo a ciudadanos "por el color de su piel, su acento y su idioma".
La jefa del DHS compareció ante el Congreso por primera vez desde que agentes federales mataran a tiros a Renee Good y Alex Pretti en enero durante protestas contra las redadas.
Durbin le reprochó a Noem haber vertido "acusaciones infundadas de terrorismo" contra Good y Pretti.
La secretaria expresó condolencias a sus familias, negó haberlos llamado "terroristas" y afirmó que solo señaló que lo ocurrido "parecía ser" un incidente de ese tipo.
Noem defendió la política migratoria del gobierno. Aseguró que las detenciones en la frontera cayeron a mínimos desde que se tiene registro y que casi tres millones de indocumentados fueron expulsados del país.