El precio de referencia de la gasolina regular base, en el mercado de la costa este del Golfo de México en Estados Unidos, de donde proviene la mayoría del combustible que se consume en el país, inició junio en 5.68 pesos por litro, mientras que el 10 de marzo, días antes de anunciarse las restricciones de movilidad, se ubicaba en 6.15 pesos por litro.
Pero, a decir de Montufar, el alza en los precios de referencia aún no se traslada hacia los usuarios finales.
“El gasolinero aún no lo transmite por dos razones: debido a que todavía hay inventarios adquiridos con precios de referencia más bajos, y porque prefieren sacrificar su margen para pelear por las pocas ventas que hay”, explica el analista. “Pero el incremento en la actividad, que lleva a un alza en las ventas, puede acelerar este proceso hasta alcanzar los precios anteriores a las medidas de confinamiento, es decir, cercanos a los 19.40 pesos por litro”, añade.
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Además, dice Thomas Heather, abogado experto en temas energéticos, las gasolineras conllevan costos fijos que no se han reducido en este periodo, como los de almacenamiento, logísticos o los relacionados al aditivado de los combustibles fuera de las terminales de Pemex.
Este tipo de costos fijos, opina el especialista, aunado al impuesto especial sobre la producción (IEPS), jugará en contra del consumidor que puede ver incrementos más veloces en los precios de las gasolinas.
No obstante, matiza Montufar, si los precios internacionales del crudo comienzan a recuperarse con mayor vigor en las siguientes semanas, tampoco se verán reflejados en alzas mayores para el usuario mexicano, pues el gobierno reactivará la política de estímulos fiscales al IEPS en la gasolina, con lo que cobrará menos por este gravamen para mitigar así alzas más abruptas.