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¿Cuáles son las previsiones para Dos Bocas? No estará lista antes de 2024

Los analistas esperan que la obra sea concluida entre 2024 y 2026, con base en la experiencia de otras compañías a nivel internacional y la complejidad del proyecto.
jue 19 noviembre 2020 05:00 AM
Dos Bocas
Las expectativas de consultoras toman en cuenta factores como los tiempos que ha llevado a otras compañías construir obras similares y la complejidad de la refinería.

El gobierno federal ha convertido a la refinería de Dos Bocas en su principal proyecto del sector energético y ha lanzado metas ambiciosas en cuanto a tiempo y costo que podrían ser casi imposibles de cumplir, dicen consultoras y dictan datos relacionados con otras obras similares a nivel internacional.

Un tiempo de construcción récord, pues casi ninguna otra refinería se ha construido a ese ritmo, podría ser el primer obstáculo de las previsiones del gobierno federal. El presidente Andrés Manuel López Obrador quiere inaugurar la obra de su natal Tabasco en julio de 2022, cuando se cumplan cuatro años de que ganó las elecciones y tan sólo tres años después de que se iniciaron los trabajos, pero las consultoras estiman que el séptimo complejo refinador de Pemex entrará en operación entre dos y cuatro años después del estimado por la administración de la petrolera.

S&P Global Platts estima que la refinería Dos Bocas estará lista en 2026 e IHS Markit tiene una previsión más optimista, pues con base en sus cálculos la refinería estará funcionando a su máxima capacidad en 2024.

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“Los tiempos son extremadamente agresivos y esto se ha ido confirmando poco a poco. Primero cuando se hizo la licitación y ninguna de las empresas dio una propuesta que satisficiera al gobierno porque no estaban dando los tiempos, ni el presupuesto que este marcaba y desde ahí se prende el foco rojo. Nosotros no vemos que esta refinería se complete en los tiempos en que avisó el gobierno”, dice Lenny Rodríguez, analista en jefe de S&P Global Platts Analytics.

Las expectativas de consultoras toman en cuenta factores como los tiempos que ha llevado a otras compañías construir obras similares y la complejidad de la refinería, pues ésta prevé incorporar infraestructura, como unidades de coquización, para operar con crudo pesado.

“De acuerdo al tamaño y las características del proyecto, la expectativa base es que la refinería esté operando en toda su capacidad alrededor de 2023 o 2024”, dice Adrián Calcaneo, de IHS Markit.

Existen otros dos factores cruciales para la puesta en marcha del proyecto: el gobierno federal prevé realizar todas las obras con presupuesto público en un momento en que la pandemia de coronavirus y la situación financiera de Pemex no permitirán una adecuada liquidez en los recursos y la poca experiencia de la Secretaría de Energía en la construcción de este tipo de obras, pues el organismo funge como project manager del proyecto.

“Es extremadamente dudoso que Dos Bocas se complete a tiempo y al presupuesto”, dice Pablo Medina, de la consultora Welligence.

La experiencia internacional también juega en contra de las previsiones del administración federal. Otros complejos de refinación con menos capacidad –Dos Bocas prevé procesar 340,000 barriles diarios– han tardado más tiempo en ser construidos y han requerido mucho más financiamiento que el contemplado por la Secretaría de Energía.

Como ejemplo, la construcción de una refinería en Bathinda, India, tardó cuatro años en ser construida; el complejo Nizhnekamsk II, de Rusia, seis años y la estimación de dos complejos en China, específicamente en Quanzhou y Kunming, es de seis años, de acuerdo con datos compilados por la consultora GlobalData con sede en Londres. Todos estos complejos son de una capacidad de procesamiento menor a la planeada por la petrolera estatal.

Existen algunos casos de éxito en el sector como una refinería construida en Bina, India, que tardó en ser construida tres años. Pero en el caso del proyecto mexicano, dicen los analistas consultados, la poca experiencia de Sener en el manejo de estas obras podría jugar en contra y alentar las obras.

“En el manejo de este tipo de proyectos (construcción de una refinería), el factor de experiencia de Pemex y Sener es muy limitado. Esto añade riesgos al desarrollo de la obra”, dice Rodríguez.

El costo también está en duda, dicen las fuentes, sobre todo debido a los últimos fenómenos climáticos que han azotado al sur del país y la ubicación del predio en donde se construirá la obra, que la hace propensa a constantes inundaciones.

Los expertos estiman que el costo de la construcción podría elevarse entre un 30 y 50%. Otros complejos con una capacidad de refinación similar en India y Arabia Saudita, pero que aún no han sido concluidos, cuentan con presupuestos de entre 7,200 y 9,300 millones de dólares.

“No tenemos una estimación del costo final simplemente porque dudamos que va a estar terminado por varias razones. Pero si lo termina, la historia de las refinerías de Pemex sugiere que el costo fácilmente va a estar doble del monto original del presupuesto”, dice John Padilla, managing director de IPD Latin America.

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