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Una historia de ida y vuelta: cómo Univisión regresó a Azcárraga

El hijo del 'Tigre' no cesó hasta recuperar la empresa que fundó su abuelo. Un Azcárraga es hoy el accionista mayoritario de Univision, tras el acuerdo de esta firma con Televisa.
jue 22 abril 2021 05:00 AM
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En algún momento, Emilio Azcárraga Jean se instaló en Miami, por lo que se especuló que buscaría la nacionalidad norteamericana para quedarse con Univision.

Los Azcárraga lo lograron. Después de tener que venderla para evitar la formación de un monopolio en Estados Unidos e intentar recuperarla durante 10 años, tienen en sus manos la cadena de televisión estadounidense en español Univision.

El anuncio oficial se hizo el 13 de abril de 2021. Estas dos compañías casi gemelas, como las denominan los expertos, se aliaron para crear el grupo de medios de habla hispana más grande del mundo: Televisa-Univision. Es una transacción histórica que implica la combinación de activos de medios, contenido y producción de ambas empresas, pero también el incremento de la participación accionaria de la mexicana, que pasó de tener una participación de 36% en la actual Univisión a 45% en la nueva empresa, según su estado financiero.

La noticia fue bien recibida por los inversionistas. Un día después de hacer pública la alianza que, según Wave Davis, director general de Univisión, se planeó desde hace un año, las acciones de Televisa experimentaron un crecimiento de 22.85%, una cifra que no se había visto en casi dos años y medio.

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“Vemos con buenos ojos esta transacción y el mercado lo terminó confirmando. Aunque se venía especulando desde hace mucho tiempo, hoy la sinergia llega para generar una mayor liquidez y solvencia a lago plazo para la compañía mexicana”, explica Valentín Mendoza, subdirector de análisis bursátil de Grupo Financiero Banorte.

Con esta transacción, Televisa recibirá 4,800 millones de dólares de Univision. La alianza Televisa-Univision será financiada con una ronda de inversión serie C liderada por el banco japonés Softbank de 1,000 millones de dólares, en la que también participaron Google, The Raine Group y ForeLight, y con los 2,100 millones en compromisos de deuda coordinados por J.P. Morgan.

El analista asegura que la compañía tomará nuevas dimensiones desde el punto de vista financiero, pero también en cuanto a modelo de negocio, pues se trata de una transformación inevitable para garantizar su futuro en un mercado de 600 millones de personas en todo el mundo que, de acuerdo con los directivos del gigante de medios mexicano, está desatendido.

En 2022, la nueva Televisa-Univisión lanzará una plataforma que ofrecerá contenido de video a través de internet. “Hay potencial. Esta transacción tiene todo el sentido cuando entendemos que solo 10% de la población hispana tiene acceso a una plataforma OTT, a comparación del 75% del mercado anglosajón. El reto aquí es la competencia y la calidad de las producciones”, refiere Valentín Mendoza.

Una historia de telenovela

Así como los melodramas televisivos, todo inició con un sueño del protagonista de la historia. En la década de los 60, Emilio Azcárraga Vidaurreta, abuelo de Azcárraga Jean, decidió extender su conglomerado Telesistema Mexicano —que adopta el nombre de Televisa en 1973— a Estados Unidos y compró una serie de estaciones en ese país para iniciar el proceso de exportación de programación que se hacía en México. La primera transacción la hizo en San Antonio, Texas, una emisora que ya difundía programas en español, pero que estaba en bancarrota.

“Junto con unos prestanombres norteamericanos compró esa estación en 1961, esto era importante porque según las leyes norteamericanas, un extranjero no puede ser dueño de más de 25% de una estación de televisión o de radio en Estados Unidos”, explica Andrew Paxman, autor de ‘El Tigre’, una biografía de Emilio Azcárraga Milmo, hijo de Azcárraga Vidaurreta.

 

Un año después, Azcárraga Vidaurreta adquiere otra estación, pero ahora en Los Ángeles, la cual contó con el permiso de la Comisión Federal de Comunicación de Estados Unidos (FCC, por sus siglas en inglés), para emitir contenido a la comunidad de habla hispana.

“A estas adquisiciones le siguió una serie de compras en distintas ciudades del país (Miami, Nueva Jersey y Nueva York), las cuales tienen poblaciones importantes de latinoamericanos. Y así se creó la red que hoy es conocida como Univision”, menciona Paxman, también historiador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

El grupo, que era conocido como SIN (Spanish International Network), se convirtió en la primera cadena de televisión en el país norteamericano en emitir programación en un idioma distinto al inglés.

Esto provocó quejas entre los competidores sobre la presencia cada vez más fuerte de Azcárraga en Estados Unidos, por lo que la FCC falla a favor del mercado y avala que el mexicano ejerce una influencia ilegal sobre la televisión hispana en ese país, debido a su uso de prestanombres.

“Se quejaban de que en un papel los Azcárraga sí tenían 25% de la participación de la empresa, lo que establece la ley, pero en términos prácticos ejercían un control completo. Esto obliga a Azcárraga Milmo, que heredó la empresa de su papá tras su muerte en 1972, a vender”, detalla el historiador del CIDE.

Así, en 1986, el heredero se deshizo de un grupo de estaciones conocido como Spanish International Communication Corporation (SICC), conformado por cinco emisoras ubicadas en mercados clave para el negocio: San Antonio, Los Ángeles, Fresco, Miami y Nueva York.

Después de esta transacción a la empresa mexicana no le convenía tanto ser parte del negocio, pues había perdido estaciones clave y la vende a la fabricante de tarjetas de felicitación Hallmark Cards. Sus directivos fueron quienes le cambiaron el nombre a Univision. Televisa se resignó simplemente a convertirse en el proveedor de contenido la empresa estadounidense.

De acuerdo con sus estado financiero, las regalías recibidas de Univisión durante 2020 fueron de 379,600 millones de dólares, una cifra 2.4% menor a la obtenida el año anterior.

 

El regreso de Televisa

Después de una serie de altibajos en la historia, pérdidas y desilusiones, el protagonista de las telenovelas siempre goza de un regreso triunfal, el que marca la pauta de la narración e indica que llegó para recuperar lo que fundó.

Con Televisa, esto sucedió a inicios de los 90, cuando Hallmark Cards decide vender Univision al empresario Jerry Perenchio, quien invita a Emilio Azcárraga y al empresario venezolano Gustavo Cisneros —dueño de la cadena Venevision— a participar en la cadena de televisión. “Los Azcárraga estaban de regreso como accionistas”, cuenta Andrew Paxman.

“Azcárraga Milmo asume que como Perenchio viene de la televisión anglosajona, no habla español y no sabe mucho de los latinos, él podría ejercer una gran influencia y encontrar una manera de adueñarse de todo, a pesar de su participación minoritaria. Esto nunca sucede, Perenchio es muy listo y lo detiene”, añade el autor de ‘El Tigre’.

Pero tras su muerte, uno de las ambiciones de su hijo Emilio Azcárraga Jean es recuperar Univision, y durante una década lleva a cabo una gran cantidad de intentos para conseguirlo.

“En un momento, Azcárraga Jean se reubica en Miami y hay una especulación de que está buscando la ciudadanía norteamericana para evitar la prohibición de que los extranjeros solo pueden poseer 25% de las acciones de una compañía”, menciona Paxman. “Hay como cinco momentos en los que intenta comprar, en medio de cambios de directivos, pero nunca puede”.

Los Azcárraga se sacaron la espinita hasta 2021. Después de más de 35 años, la larga lucha por recuperar Univision llegó a su fin con el anuncio de la alianza y la creación del grupo de medios Televisa-Univisión.

 

Por la conquista de mercado “desatendido”

La historia parece tener un final feliz, al menos para su protagonista, pero los expertos en la industria aseguran que el reto es grande. No solo porque compiten en un mercado que desde casi 10 años está dominado por grandes empresas que ofrecen servicios de streaming, sino porque el intento que hizo Televisa para incursionar en este nicho en 2016 —con la creación de Blim— no obtuvo el éxito esperado.

"La nueva empresa tiene, definitivamente, el capital y la infraestructura para crear historias de calidad, a la altura de empresas como Netflix y Amazon, pero el verdadero desafío está en el contenido diferenciador para llegar a los consumidores. Ya hay plataformas muy bien posicionadas, ¿por qué la gente debería ver una nueva?”, menciona Jorge Bravo, presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi).

Para Yamila Constantino, socia directora y cofundadora de la productora audiovisual eContent, Televisa-Univision llega a la grandes ligas del streaming. “La competencia es fuerte, por más que la audiencia sea hispanohablante (y esté “desatendida”, según los directivos de Televisa), la fórmula de las telenovelas, que volvieron famoso el contenido de la televisora mexicana, no funciona más. Calidad es la clave y vamos a ver si logran el objetivo”, indica.

Andrew Paxman hace énfasis en que ambas compañías han perdido fuerza en la última década. La mexicana ha estado experimentando un declive en su audiencia, por eso la necesidad de darle empuje a sus negocios de telecomunicaciones, como Izzi. Mientras que la cadena estadounidense perdió valor, debido a que los jóvenes hispanos prefieren cada vez más programas en inglés.

“Univisión se está convirtiendo en un canal para abuelitos. Los jóvenes conocen la cadena porque los mayores de la casa son los que consumen su contenido. Ahora, las nuevas generaciones quieren otro tipo de programas, con valores diferentes. Son más sofisticados y buscan historias mejor producidas”, concluye Constantino.

El reto, ahora, será aprovechar toda la experiencia en producción de contenido, para dar la vuelta a esta situación.

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