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La incursión de Philip Morris en salud transforma el papel de las tabacaleras

Philip Morris ya genera una cuarta parte de sus ventas con productos libres de humo y pretende aumentar esa participación a más de la mitad para 2025.
mié 21 julio 2021 07:26 PM
Philip Morris
Una planta de manufactura de Vectura, la firma de dispositivos para tratar enfermedades respiratorias que Philip Morris planea comprar.

Cuando Philip Morris se puso en contacto con Moira Gilchrist por primera vez, ésta se preguntó qué quería una empresa tabacalera de una científica que había trabajado anteriormente en ensayos clínicos de medicamentos contra el cáncer.

El mayor fabricante de cigarrillos del mundo buscaba formas de administrar nicotina en un producto que redujera las sustancias químicas nocivas del tabaquismo, y necesitaba su experiencia para desenvolverse en la estricta industria farmacéutica. Gilchrist, fumadora de cigarrillos por aquel entonces, dio el salto a la compañía en 2006 —para sorpresa de amigos y colegas—, convirtiéndose en una de las primeras personas del sector farmacéutico en incorporarse a las grandes tabacaleras. “Pensé que, si logran hacerlo bien, esta podría ser una solución para mí personalmente, pero también para todos los demás habitantes del planeta que, como yo, encienden cigarrillos a pesar de conocer los riesgos”, cuenta Gilchrist.

15 años después, Philip Morris, cuyas marcas incluyen Marlboro y Chesterfield, genera una cuarta parte de sus 28,000 millones de dólares en ventas anuales con productos libres de humo, y pretende aumentar esa participación a más de la mitad para 2025.

IQOS, el dispositivo electrónico que Gilchrist ayudó a desarrollar, creó una línea de negocio completamente nueva para la industria tabacalera, lo que llevó a rivales como British American Tobacco e Imperial Brands a luchar por seguir el ritmo.

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Esta búsqueda de alternativas dentro del sector es una necesidad: las ventas de cigarrillos en el mundo desarrollado disminuyen sin pausa, y la normativa gubernamental contra el tabaco es cada vez más estricta. En Estados Unidos se está estudiando la posibilidad de prohibir totalmente los cigarrillos mentolados, mientras que Brookline, un suburbio de Boston, prohibirá la venta de tabaco a cualquier persona nacida en este siglo.

Dado que las tendencias de tabaquismo solo van en una dirección, Philip Morris está buscando ingresos en otros lugares, incluso en el sector salud.

En una de sus iniciativas más inesperadas hasta el momento, la compañía anunció este mes que comprará al fabricante británico de medicamentos para el asma Vectura, una operación que añadiría nuevos conocimientos en materia de dispositivos, inhalación, regulación y fabricación clínica. Junto con su reciente compra de Fertin Pharma, fabricante de chicles y pastillas de nicotina para el dolor, Philip Morris se está armando para acelerar el desarrollo de nuevos productos sin nicotina.

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Pero los esfuerzos por reinventar el cigarrillo no han debilitado el escepticismo de los grupos antitabaco, quienes argumentan que la compañía y sus rivales mantienen a los consumidores enganchados a la nicotina con nuevos productos alternativos, que van desde el tabaco calentado de IQOS, el vapeo y las discretas bolsitas que pueden introducirse entre las encías y los labios.

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Según Cancer Research UK, si Philip Morris realmente quisiera ayudar, “podrían dejar de promover y vender agresivamente sus productos”.

Vectura también puede verse perjudicada por el estigma del tabaco, que socava su credibilidad en el ámbito médico. La adquisición puede hacer que sea rechazada por las asociaciones del sector y que se le prohibiera publicar artículos o presentar datos. Los estatutos de la Sociedad Respiratoria Europea, por ejemplo, rechazan cualquier vínculo, incluso percibido, con la industria tabacalera.

Aunque la adquisición plantea problemas, la mayor amenaza para el acuerdo puede ser una oferta rival de Carlyle. El fondo de capital privado había acordado comprar Vectura hasta que fue superado por Philip Morris, y ahora está considerando sus opciones, lo que aumenta la posibilidad de una batalla por la adquisición.

En medio de todo esto, el director ejecutivo de Philip Morris, Jacek Olczak, destaca que, aunque las tres cuartas partes de sus ingresos provienen todavía de los productos combustibles, la mayor parte de su inversión se destina ahora a los productos sin humo más allá de la nicotina. “Nuestra aspiración es resolver el problema del tabaquismo, y no es un sueño sin sustancia, la tecnología para ello existe”, señaló en entrevista con Bloomberg News.

Las adquisiciones de Vectura y Fertin proporcionan a la empresa importantes puntos de entrada para sus ofertas más allá de la nicotina. Esto incluye la experiencia en la administración de fármacos por vía oral y respiratoria para acelerar la expansión en el sector del bienestar, con productos como los botánicos que aumentan la energía o ayudan a dormir, así como dispositivos con potencial uso médico.

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Vectura también está explorando la inhalación como forma de tratar enfermedades no respiratorias, como las vasculares pulmonares, el cáncer e incluso el COVID-19.

El presidente de Philip Morris, Andre Calantzopolous, cita el ejemplo de una persona que sufre un ataque cardíaco y que puede masticar una aspirina para frenar y reducir el tamaño de un coágulo de sangre en formación. Pero en esta situación extrema, puede que el fármaco no empiece a funcionar lo suficientemente rápido. “Si se inhala, la biodisponibilidad es de un par de minutos, y eso puede salvar muchas vidas”, explicó.

El objetivo de Philip Morris no es descubrir nuevos tratamientos, añadió, sino encontrar formas de acelerar la administración terapéutica de los existentes, ya que la inhalación es la segunda forma más rápida de que las moléculas lleguen al torrente sanguíneo, aparte de la inyección.

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