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Pedro Castillo quiere sentar a México a renegociar sus tratados comerciales

El presidente electo de Perú ha dicho que la Alianza del Pacífico y el Acuerdo Transpacífico, de los que los que forma parte de México, han convertido a su país en una “colonia comercial”.
mié 21 julio 2021 04:32 PM
La victoria electoral de Pedro Castillo en Perú, confirmada la noche del lunes, puede traer a México un déjà vu del gobierno de Donald Trump. Entre las principales propuestas del maestro rural que se convertirá en presidente en una semana está renegociar todos los tratados de libre comercio que Perú tiene.
Según Pedro Castillo, los tratados de libre comercio son los culpables del quiebre de las empresas privadas nacionales de Perú, pues han permitido prácticas desleales de las empresas extranjeras.

La victoria electoral de Pedro Castillo en Perú, confirmada la noche del lunes, puede traer a México un déjà vu del gobierno de Donald Trump. Entre las principales propuestas del maestro rural que se convertirá en presidente en una semana está renegociar todos los tratados de libre comercio que tiene Perú.

México forma parte de la Alianza del Pacífico —junto con Perú, Colombia y Chile—, y del Acuerdo Transpacífico (TPP) —un tratado en el que participan 11 países, incluidos Chile y Perú—. Los dos acuerdos han sido blanco de las críticas de Castillo.

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Según el plan de gobierno de Perú Libre, el partido político de izquierda que postuló a Castillo, estos acuerdos "nos han convertido en una colonia comercial con fines de ser elementos intermediarios de sabotaje al desarrollo comercial de otras potencias económicas contraria a los interés de Estados Unidos, siendo el sector agrícola el más golpeado".

Pedro Castillo, el maestro rural que se convirtió en presidente en Perú

Este tipo de acuerdos comerciales son los culpables —indica el documento— del quiebre de las empresas privadas nacionales de Perú, pues han permitido el dumping, una práctica comercial que consiste en vender un producto por debajo del costo de producción.

No es la primera vez que México enfrenta la posibilidad de renegociar alguno de sus tratados de libre comercio por las presiones de un nuevo gobierno.

En agosto de 2017, México, Estados Unidos y Canadá iniciaron la renegociación del Tratado de Libre Comercio d América del Norte (TLCAN), por las amenazas de imponer aranceles del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El republicano descalificó en varias ocasiones al TLCAN, pues decía que era el peor tratado firmado en la historia de Estados Unidos y había sido el culpable de la caída de los empleos en manufactura.

El nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entró en en vigor y sustituyó al TLCAN en julio de 2020. Trump solo pudo disfrutar seis meses de esta victoria, pues dejó el poder el 20 de enero de 2021, en medio de un escándalo político.

 

Qué es la "economía popular de mercados"

Apenas Castillo se perfiló como ganador, al día siguiente del balotaje del 6 de junio, los mercados se agitaron por temor a un brusco viraje tras tres décadas de políticas económicas liberales.

La propuesta de renegociar los Tratados de Libre Comercio es parte de lo que Castillo llama la "economía popular con mercados". Si bien, el presidente electo dice que no está en contra de la inversión privada, sí asegura que esta debe estar regulada por el Estado, el cual debe jugar un rol más activo para redistribuir la riqueza y nacionalizarla.

"El Estado no debe estar reducido a un simple promotor, supervisor o recaudador de impuestos, sino necesitamos un Estado interventor, planificador, empresario, protector, innovador y regulador del mercado", indicó Vladimir Roy Cerron, secretario general Nacional de Perú Libre, el partido de Castillo, en un comunicado de marzo.

Según Cerrón, la exclusividad del sector privado ha permitido que se concreten precios, se establezcan monopolios y practicas comerciales desleales, lo que termina afectando tanto a las empresas públicas, como a las empresas privadas peruanas.

Como parte de esta economía más estatal, Castillo ha manifestado su intención de nacionalizar algunos sectores clave de la economía peruana, como la minería.

 

"Necesitamos aumentar sustancialmente la inversión en educación y salud, para ello debemos nacionalizar nuestras riquezas, es decir, hacer que éstas sirvan a los peruanos, con nuevas reglas de impuestos y regalías que resultan hoy muy necesarios y pertinentes", indica Castillo es un plan de gobierno.

Por ejemplo, Castillo mencionó la producción de cobre, un metal que ha alcanzado precios máximos históricos durante la pandemia. El presidente electo segura en su plan de gobierno que los costos de producción de este mineral en Perú son los más bajos del mundo.

"Las trasnacionales mineras están obteniendo sobreganancias, las que no se relacionan con nuevas inversiones o tecnología, sino solo con los vaivenes del mercado internacional".

Perú es el segundo mayor productor de cobre del mundo, solo por detrás de su vecino Chile. Sin embargo, los beneficios de las empresas mineras no se han visto reflejados en la calidad de vida de sus trabajadores peruanos.

Castillo no deja claro en su plan de gobierno si piensa seguir adelante con la estatización de la minería, pero sí señala que impulsará la aprobación de un nuevo impuesto sobre las ganancias, la eliminación de exoneraciones fiscales para las empresas, especialmente para aquellas que usen paraísos fiscales para eludir impuestos.

También propone que las compañías paguen al Estado nuevas regalías en función a las ventas, como lo hacen otros países de la región como Colombia, y Chile, que aprobó una tasa de regalía de 75% si el precio del cobre supera los 4 dólares por libra.

 

Los analistas también esperan requerimientos medioambientales más exigentes para que las explotaciones mineras puedan concretarse. Empresas mexicanas como Grupo México, con operaciones en el país, podrían verse afectadas por estos cambios.

El maestro rural también ha prometido convocar a una Asamblea Constituyente para redactar en seis meses una nueva Carta Magna en reemplazo de la actual, que privilegia la economía de libre mercado.

"La Constitución actual prioriza los intereses privados sobre el interés público, el lucro por encima de la vida y la dignidad. Se debilitaron las garantías a los derechos laborales, borraron el derecho a la vivienda social y crearon un régimen privado de pensiones que compite deslealmente con el sistema púbico de seguridad social", indica el Plan de Gobierno de Castillo.

La Constitución de 1993 es un legado de Alberto Fujimori y su hija Keiko Fujimori, la rival de Castillo en la segunda vuelta, se opone a cambiarla. Aunque si vemos el ejemplo de Chile, que redacta una nueva Carta Magna que sustituya a la aprobada en la dictadura de Augusto Pinochet, el proceso puede tomar hasta varios años.

A Castillo, todas estas promesas le han valido comparaciones con el "socialismo bolivariano" de Venezuela, que sumado a su apoyo al gobierno de Nicolás Maduro, ha provocado desconfianza en la ciudadanía y en los mercados.

"No somos chavistas, no somos comunistas, nadie ha venido a desestabilizar a este país, como trabajadores, somos luchadores, somos emprendedores", declaró el profesor ante una multitud el 15 de junio, en Lima.

Hacia la moderación

El temor de los mercados y de varios peruanos al presunto comunismo de Castillo, una ideología que en Perú se relaciona con los ataques terroristas de Sendero Luminoso en la década de los 80, ha hecho que el líder sindical modere su discurso.

En su campaña para la segunda vuelta presidencial, el maestro rural prometió un millón de empleos en un año y negó que pretenda hacer expropiaciones o confiscar los fondos de pensiones de los trabajadores, como aseguran sus críticos.

El viraje hacia la moderación, que se consolidó tras el triunfo electoral, tiene como hito clave la designación como principal referente económico de Pedro Francke, quien había sido asesor de la candidata de centroizquierda Verónika Mendoza.

"La idea básica es que se mantendría una economía de mercado, no es una idea de intervencionismo masivo del Estado en la economía", dijo el asesor económico de Castillo a la agencia Reuters.

Francke comentó a la AFP que los cambios que promueven no tienen "nada que ver con la propuesta de Venezuela".

"No haremos expropiaciones, no haremos estatizaciones, no haremos controles de precios generalizados, no haremos un control de cambio que haga que no puedas comprar y vender dólares y sacar los dólares del país", aseguró a la agencia francesa.

Aún no está claro para los analistas cuál de los dos extremos ideológicos dentro del equipo de Castillo se impondrá, si el más radical —representado por Vladimir Roy Cerrón—, o el moderado —con Francke como rostro más visible.

"Hay una puja al interior del grupo político que ganó las elecciones y aún no termina de definirse qué sector terminará prevaleciendo, si el moderado o el más radical", dijo a Expansión Hugo Perea Flores, economista jefe de BBVA, en Lima.
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Castillo recibe un Perú en medio de una de sus peores crisis económicas. En 2020, el Producto Interno Bruto (PIB) del país se hundió un 11.12% y se perdieron dos millones de empleos por la crisis debido a la pandemia.

El martes, la agencia de calificación de riesgo Fitch Ratings dijo que la elección de Castillo como nuevo presidente incrementará la incertidumbre política en Perú, que ya enfrenta desafíos en temas de gobernabilidad. El impacto de la pandemia de coronavirus seguirá elevando la deuda de la nación andina en el corto plazo, indicó Fitch.

La consultora de riesgo Eurasia, en un reciente informe para sus clientes, advirtió que "la administración de Castillo probablemente seguirá una trayectoria de izquierda incluso si se modera de alguna forma al principio. Sin embargo, es probable que la política económica sea errática y podría radicalizarse a medida que avance su periodo presidencial" que va de 2021 a 2026.

"Hay que dar claras señales de que el manejo objetivo de la economía será profesional, que se convocará a técnicos sólidos", afirma a la AFP el economista Hugo Ñopo, investigador del Grade (Grupo de Análisis para el Desarrollo).

Una de estas primeras señales favorables para el mercado fue la sorpresiva invitación de Castillo para que Julio Velarde se mantenga como presidente del Banco Central, un puesto que ocupa desde 2006.

La mera oferta a Velarde, un funcionario muy respetado por la prudente política monetaria que llevó adelante y que permitió reducir la inflación a niveles muy bajos, revirtió la tendencia a la depreciación del sol, la moneda peruana.

Ñopo apunta que hay expectativas negativas en el sector privado y debe observarse la capacidad de Castillo para imponer su programa ante un Congreso fragmentado, donde su partido Perú Libre tiene solo 37 de los 130 escaños.

El segundo bloque más fuerte en el Congreso será el partido Fuerza Popular de Fujimori con 24 asientos. Castillo tiene que negociar con las demás agrupaciones de diversas ideologías, desde el centro, independientes y hasta la derecha conservadora.

"Una de las urgencias es prestar atención a las expectativas y calmarlas para que el dólar no siga subiendo, para que los precios no se muevan al alza y para que los capitales privados no salgan del país", asevera el economista.

Para Eurasia es difícil que se materialice una agenda de reformas radicales, dadas las "restricciones institucionales" existentes, incluida la falta de mayoría legislativa. No obstante, la firma cree que la política económica será muy diferente a la de las últimas décadas.

Un equipo para gobernar

Ñopo resalta la importancia de las designaciones del nuevo jefe de gabinete, ministros del área económica, así como jefes de agencias y empresas estatales. “Son cientos de personas que deben designarse”, dice, lo que va a delinear hacia dónde va el gobierno que asume en una semana.

El presidente electo anunció el martes que estaba convocando a técnicos y personas comprometidas de diferentes grupos políticos para su primer gabinete, una señal de que el socialista busca sanar heridas de un país donde han aflorado profundas divisiones tras unas tensas elecciones.

"Estamos estructurando un equipo de trabajo, veo que también que hay personas bastante interesadas en contribuir en el apoyo a este gobierno, de todas las tiendas políticas, personas que también no son políticos", dijo Castillo a periodistas en su primera declaración sobre su futuro equipo de gobierno.

El presidente electo, tras pedir "tranquilidad y serenidad" a los ciudadanos, afirmó que ésta es una oportunidad para darle todos los espacios a los diferentes sectores del país.

"El pueblo necesita lealtad, pensando primero en lo mas urgente que es la salud del pueblo peruano y luego ver de qué manera hacemos todo lo posible para ver el caso de la situación económica", refirió el político de izquierda.

Fuentes cercanas al líder socialista dijeron a Reuters hace dos semanas que una de las principales cartas para el ministerio de Economía es Pedro Francke, que ha jugado un papel clave para calmar a los mercados después de los comicios de junio.

Con información de Gustavo Stok y las agencias AFP y Reuters

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