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El petróleo no es el futuro energético de México

Cuatro líderes del sector que participaron en el Expansión Summit 2021 coinciden en que la transición energética es inevitable y que el país tendría que subirse a la ola para ser competitivo.
lun 06 septiembre 2021 06:51 PM

Decir adiós al petróleo parece algo inevitable. Con cada vez más países estableciendo metas para la descarbonización, empresas de todos los giros alrededor del mundo han tenido que replantear sus modelos de negocio para alcanzar la neutralidad de carbono a partir de la siguiente década. Esto está generando un cambio en el paradigma de la industria energética que en el último siglo sustentó su desarrollo en los combustibles fósiles.

Cuatro líderes del sector que participaron en el panel 'El futuro energético de México', del Expansión Summit 2021, coincidieron en que la transición energética es inevitable y que México tendría que subirse a la ola para mantenerse competitivo en la atracción de todo tipo de inversiones.

“La transición se va a dar por presiones en el ámbito internacional, tanto sociales y políticas como económicas”, dijo durante su intervención en el panel, Luz María Gutiérrez, directora general de G500.

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Aunque cada país ha ido trazando su propia estrategia para lograr la descarbonización, algunos ya han establecido deadlines. El presidente de China, Xi Jinping, ha dicho que su país buscará que la emisión de dióxido de carbono (CO2) alcance su punto más alto antes de 2030, para entonces lograr la neutralidad en 2060. La Unión Europea busca una disminución del 55 % de las emisiones contaminantes para 2030.

Estas metas ya han hecho eco en los modelos de negocio de decenas de compañías alrededor del mundo. “Las empresas no podemos ser ajenas a la transición energética porque hay compromisos a nivel internacional”, dijo Abraham Zamora, vicepresidente ejecutivo de Sustentabilidad, Asuntos Corporativos y Públicos de IEnova en México. “Todas las empresas, no solo las petroleras, están buscando la manera de reinventarse para poder ser cero emisiones... Sin duda es un reto muy grande”, añadió Juan Manuel Delgado, presidente de la Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos (Amexhi).

Algunos países por ejemplo, ya han prohibido la venta de vehículos nuevos a gasolina a partir de la siguiente década. Una decisión que ha generado una revolución al interior de las compañías petroleras que verán una reducción dramática en la demanda de combustibles conforme los fabricantes de vehículos migren hacia las tecnologías electrificadas.

Los especialistas coinciden en que esta transición, que le tomará a México alrededor de una década, representará un reto para un país con una economía petrolizada y que recientemente dio un golpe de timón respecto a su política energética para poner nuevamente el foco en los combustibles fósiles.

Cintia Angulo, vicepresidenta de Power China México, dijo que el país captó más de 10,000 mdd en proyectos verdes a raíz de la reforma energética de 2013, pero con el cambio de política que ha dado el gobierno, México perdió 23 lugares en los rankings internacionales que evalúan los presupuestos que se destinan a proyectos de eficiencia energética.

“Espero que estos cambios sean temporales y que en el futuro se retome una política que permita avanzar hacia la descarbonización”, dijo Angulo. “No solo es una cuestión de salud pública, también es una cuestión de oportunidades de mercado y de creación de nuevos empleos... Los bancos cada vez dan condiciones más favorables a países en donde el proceso de descarboniqqzación y de transición energética es importante”, añadió.

También las empresas enfrentan esta presión para conseguir financiación privada. “Conseguir recursos en el mercado va a ser complicado si las empresas no asumimos compromisos cero emisiones hacia 2050. En IEnova vemos a la transición energética como una oportunidad para ser más competitivos”, dijo Zamora.

Pero ni las petroleras ni las empresas que participan en el sector eléctrico han encontrado eco en la administración federal que está por votar una contrarreforma para devolver a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) el rol principal en el sector, y que ha retrasado proyectos de energía renovable para dar prioridad a la construcción de refinerías de Pemex.

Aunque estos cambios en las reglas del juego han implicado ajustes en las estrategias de las empresas del sector, dice Delgado, no frenan la meta de descarbonización. “Hace dos años pensábamos que el carbón ya no se usaría para este momento, pero vemos como su demanda se sigue incrementando. La transición no se dará de la noche a la mañana, llevará tiempo”, afirmó.

La directora general de G500, uno de los negocios que quizá es de los más amenazados por la descarbonización, tiene claro el camino que debe seguir la compañía para sobrevivir a la transición energética.

"Lo que vale dentro de toda la red de estaciones de servicio que tenemos, son las ubicaciones. Aunque creemos que todavía nos va a durar mucho tiempo (el negocio de) la gasolina, quizá hasta 2040 o 2050, vamos a ir migrando poco a poco hacia las estaciones multimodales, donde ofrezcamos gasolina, pero también electricidad, gas e hidrógeno”, dijo Gutiérrez.

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