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¿Vivir en un hotel? Las ‘branded residences’ se abren paso en México

Marcas como SLS y Fairmont Mayakoba han desarrollado villas y condominios con acceso a las amenidades de un hotel, como el ‘room service’ y el spa, a precios de entrada de 4 millones de dólares.
sáb 26 marzo 2022 09:00 AM
branded residences mexico
Los precios de este tipo de residencias van desde los 2 hasta los 16 millones de dólares en destinos turísticos como Cancún y Riviera Nayarit.

La oferta de alternativas para tener en casa las experiencias y amenidades de un hotel va en ascenso en México. A través de villas y de residencias, las llamadas branded residences –unidades habitacionales al interior de complejos hoteleros, a los que los propietarios pueden acceder– se abren paso en el país de la mano de algunas de las mayores marcas del segmento de lujo, al que apuntan para colocar inmuebles con precios de entrada de 2 a 4 millones de dólares (mdd).

Las branded residences no son un formato nuevo. El nacimiento de este concepto se remonta a 1927 en Manhattan, Nueva York, cuando el hotel Sherry-Netherland abrió sus puertas. Sin embargo, fue hasta la década de los 80 cuando comenzaron a ganar terreno principalmente en Estados Unidos. Aquí, marcas como Marriott International, Four Seasons y Hyatt han incorporado la opción de vender residencias dentro de sus complejos.

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Estados Unidos se mantiene como el mayor mercado para este tipo de residencias –con 32% de las unidades a nivel global, que consiste en un portafolio de alrededor de 55,000 unidades en poco más de 400 complejos, según datos de la consultora Savills–, pero México se encuentra entre los principales tres mercados fuera de Estados Unidos, junto a Emiratos Árabes Unidos e Indonesia.

Para Francis Muuls, chief operating officer de RLH Properties –que cuenta con un inventario disponible de 133 residencias en Riviera Nayarit y Riviera Maya–, el atractivo de las branded residences radica en las amenidades que suelen acompañar a un hotel.

“Además de los servicios que uno recibe, como limpieza, cocina, lavandería, también ofrece una ventaja: el propietario de esas residencias tiene acceso al uso de las amenidades del hotel. Simplemente se vuelve muy atractivo”, explica.

De hecho, los servicios y amenidades son el principal motivador para la compra de una residencia, de acuerdo con un estudio de la consultora Knight Frank, que arrojó que 34% de los encuestados elegiría comprar por esta razón. Aunado a ello, una cuarta parte lo ve como una alternativa de inversión.

Las branded residences suelen venderse en dos formatos, principalmente: el llamado full ownership, que implica la propiedad total de la unidad; y por fracciones, que como su nombre indica, implica la propiedad parcial de una unidad, que se comparte con otros propietarios, y que da derecho a un uso limitado al año del inmueble. Por ejemplo, RLH tiene opciones para dividir la propiedad entre 12 compradores, de los cuales cada uno tiene derecho a utilizar la unidad un mes del año.

Decidir entre la oferta full ownership o por fracciones está determinado por varios factores. Julian Smaldoni, gerente general de SLS Hotels –un complejo hotelero en Cancún que cuenta con 120 residencias de propiedad completa en su interior–, considera que limitarse a este formato va de la mano con el segmento de mercado que se busca atraer.

 

“Es algo muy aspiracional, muy de servicios al nivel que sólo el ultralujo puede ofrecer”, refiere. “Tú tienes tu casa, tu villa o tu condominio, de tres o cuatro recamaras, y está arriba de un hotel de ultra lujo. Puedes decir que vives en un hotel”.

De ahí que estas residencias conllevan precios de entrada más elevados que el estándar para un departamento o un condominio. En el caso de Ritz-Carlton Residences de Ciudad de México, por ejemplo, hay opciones desde 825,000 dólares, pero en casos como el de SLS las opciones inician desde 2 millones de dólares, y en Mandarina, de RLH en Riviera Nayarit, oscilan en rango de 4 a 16 millones de dólares.

Muuls considera que el inventario de las branded residences apunta a duplicarse en los próximos años, sobre todo en México, con una demanda sustentada por el mercado estadounidense.

“Ha tenido un grandísimo éxito, sobre todo por el mercado emisor, el americano, que cuando quiere comprar una propiedad de playa se vuelca hacia México, el país más cercano que garantiza destinos de sol y playa completos. Las costas que tiene, la infraestructura a nivel de acceso aeroportuario, hace que se vuelva muy atractivo”, dice Muuls.

Los especialistas consideran que, para el segmento vacacional, destinos como Los Cabos, Puerto Vallarta, Punta Mita y Riviera Maya, entre otros, podrían crecer en su oferta de este tipo de residencias, que además apuntan a crecer en mercados urbanos.

“Hay un mercado bastante importante en México de compra, no sólo con nosotros. Como destino de desarrollo, los mexicanos que eligen vivir bien les gusta la diversidad, la exclusividad y el servicio personalizado”, concluye Smaldoni.

 
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