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BiC no sabe fallar. Historia sobre un famoso eslogan que nació en México

La empresa francesa tiene en el país su planta de producción más grande en el mundo. El gerente de la firma dijo, desde Cuautitlán Izcalli, el origen mexicano de un eslogan que se exporta a 47 países.
mié 28 septiembre 2022 06:00 AM
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En 1973, la empresa francesa abrió sus operaciones de fabricación y distribución de sus productos de escritura. La planta de Cuautitlán Izcalli, en el Estado de México, es la más grande de la empresa en el mundo y exporta a 47 países.

BiC llegó a México en 1973, pero la razón social con la que se registró en el mercado mexicano no fue ese, sino ‘No Sabe Fallar S. A. De C. V.’, el mismo eslogan con el cual promociona todos sus productos alrededor del mundo.

Rafael Ramírez es el gerente de la planta de BiC más grande en el mundo para productos de escritura, ubicada en el municipio de Cuautitlán de Izcalli, y contó a Expansión la historia detrás del eslogan ‘No sabe fallar’ y otros secretos de la empresa francesa. Además, el logo del 'niño BiC' también esconde algunos significados interesantes.

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El talento mexicano: de la manufactura al marketing puro

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BiC, hecho en México con calidad de exportación. Una de las cajas llenas de productos de escritura que tienen como destino, principalmente, Estados Unidos.

La planta de BiC ubicada en el Estado de México produce cerca de 5 millones de artículos de escritura cada día, mismos que se exportan a 47 países del mundo. Entre estos artículos se encuentra el bolígrafo de punto medio cristal, mismo que fue reconocido como el mejor en su tipo por la Revista del Consumidor en agosto.

Detrás de la enorme escala de producción hay tres elementos: tecnología, marketing y talento mexicano. Esto se pudo corroborar en una visita a la planta de BiC, donde hay trabajadores provenientes de Cuautitlán y los municipios de alrededor. ¿Cuál ha sido la contribución de los mexicanos para el presente y futuro de la empresa? Más grande de lo que se sospecha.

Ideas mexicanas, manufactura de calidad

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Una de las trabajadoras en Cuautitlán Izcalli, en Estado de México, donde se producen al año hasta 1.7 billones de productos de escritura.

Rafael Ramírez, gerente de la planta de BiC en Cuautitlán Izcalli, concedió una visita por los engranajes que hacen posible el punto medio y la enorme variedad de tintas con las que cuenta la empresa.

Una de las máquinas más fascinantes, pero cuyo nombre no puede ser revelado, es a la vez una de las más jóvenes. Tiene cuatro años de existencia y “es la combinación de lo mejor de todos los mundos en BiC”, indica Rafael Ramírez.

Lo mejor, especifica el ingeniero, es que esa máquina fue ideada por mexicanos y es capaz de realizar cientos de combinaciones de colores de barriles, puntos y 14 tipos de tintas para fabricar bolígrafos. A la vez la máquina es capaz de contar, descartar, rectificar, empacar y embalar los productos para su salida a los centros de distribución y comercialización.

La máquina podría ser mejorada y emulada, para fortificar la producción de BiC en el mundo. Y es solo una prueba del talento mexicano que se manifestó desde que la empresa llegó a México. Pues fue en este país donde, además, surgió su eslogan más famoso.

 

‘No sabe fallar’, ¿cómo surgió la idea?

Rafael Ramírez, quien tiene a su cargo a alrededor de 964 trabajadores, compartió la anécdota que dio lugar al eslogan de BiC.

Según cuenta la leyenda, cuando la empresa francesa llegó a México, en la década de 1970, había una ley que no permitía poner nombres propios como razones sociales, es decir, la marca no podía llamarse Marcel Bich ante las autoridades comerciales y hacendarias del país.

Marcel Bich fue cofundador de esta compañía global y cuyo apellido, sin la letra ‘h’, da nombre a la marca.

El problema estribaba entonces en encontrar un nombre, una razón social, que contuviera los valores de BiC, al mismo tiempo que tuviera el poder de quedarse en la mente de los consumidores mexicanos.

El día de la junta destinada a discutir este dilema y con el tiempo encima, según contó el ingeniero mexicano, hubo alguien que se levantó de la mesa y exclamó: “¡No podemos fallar!”. “Ahí está”, le dijo otro de los responsables de la llegada de BiC a México, ese es el nombre y el eslogan que necesitaban y que finalmente quedó en el ‘BiC, no sabe fallar’ que todos conocen.

El 'niño BiC' tiene mucho que decir

El logotipo del niño que parece cargar, con las manos tras su espalda, un bolígrafo también tiene algunas curiosidades que contar. ¿Qué significan las partes del niño BiC?

La cabeza. Como se podrá notar, BiC se escribe así, con la 'i' minúscula, y esto tiene una razón. El punto que corona a la 'i' es, de hecho, la materia prima del logotipo de la empresa. Esto es así porque los bolígrafos que ideó Marchel Bich y que se popularizaron en el mundo son los de punto medio. La innovación industrial del 'Barón BiC' consistió en colocar una esfera de un milímetro, redondo y capaz de girar con soltura y sin derramar la tinta sobre el papel.

Así pues, la cabeza del niño simboliza el punto mediano de las plumas cristal de BiC.

Y ¿Qué pluma carga el niño? Según contó el ingeniero Rafael Ramírez, se trata del modelo M10 de la marca, una de las más comercializadas en Francia.

 
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