Li ha sido testigo de la evolución de BYD, que en menos de 30 años pasó de ser un pequeño emprendimiento a un gigante automotriz. La compañía, fundada por el profesor Wang Chuanfu en 1995, comenzó con apenas 20 empleados y una inversión de 350,000 dólares. Li cuenta que, en sus inicios, BYD operaba desde dos apartamentos, uno para oficinas y otro donde estaba el área de manufactura. A pesar de sus modestas instalaciones, Li recuerda que "la eficiencia y el orden en la línea de producción eran notables".
"BYD era uno de mis clientes, y la verdad es que me impresionó muchísimo toda la visión que tenía el señor Wang", cuenta durante una entrevista realizada en su última visita a México. Li pasó a formar parte del equipo de BYD después de trabajar con ellos durante seis meses. "Me uní a ellos el segundo año de operaciones y ahora estoy por cumplir 26 años en la compañía".
Expansión global
En sus primeros años en BYD, Li asumió la responsabilidad de abrir mercados en el extranjero. La primera oficina se estableció en Hong Kong en 1997.
Luego afrontó el desafío de expandir BYD en Europa, donde se aventuró con un presupuesto modesto de 30,000 dólares, un contenedor lleno de baterías para celular y la tarea de conseguir clientes. No estaba sola en esta aventura, contaba con un equipo reducido, incluyendo un ingeniero y un recién graduado con habilidades en alemán y japonés.
"En la tarde empezábamos a empaquetar todas las baterías, y al día siguiente nos íbamos a vender. En algunas ocasiones tenía que irme al mercado de pulgas a tratar de conseguir clientes", dice. A pesar de las dificultades, Stella Li logró que BYD se estableciera en seis meses en el mercado europeo.
Entonces no sólo contribuyó al crecimiento del fabricante chino, sino que también se convirtió en una voz destacada en la industria de baterías. Participó en conferencias internacionales y desafió la dominación japonesa en la industria. Abogó por una mayor atención a China como el mercado de baterías más grande del mundo y llevó a BYD a ser un proveedor para gigantes como Motorola, Siemens, LG y Nokia. "Tras consolidar la venta de las baterías, empezamos a ofrecer la carcasa de los teléfonos a Nokia y Motorola", recuerda.
Warren Buffet y la llegada a América
En 2000, Li se mudó a Estados Unidos. Abrió la primera oficina de BYD en Chicago, un paso importante en la expansión de la empresa en el mercado estadounidense. En 2002, cortó el listón de otra oficina en Japón, consolidando aún más la presencia global de la empresa.
En 2008, cuando el legendario inversionista Warren Buffet buscó involucrarse con la empresa, su empresas Berkshire compró por primera vez acciones de BYD por 225 millones de dólares. En 2010, Li lideró la transición de la oficina de BYD de Chicago a Los Ángeles.
En ese momento, la empresa era relativamente desconocida fuera de China, pero no tardó en convertirse en una figura influyente en el mundo de los vehículos eléctricos. BYD vendió casi 1.9 millones de automóviles el año pasado, incluidos eléctricos puros, enchufables e híbridos.