Los aranceles automotrices de Estados Unidos ya son una realidad y han puesto en jaque a las armadoras que no cumplen con el T-MEC o que no incorporan un alto porcentaje de contenido estadounidense. La acumulación de tarifas puede alcanzar hasta 52.5%, un nivel que hace inviable la operación para quienes no se ajusten a las nuevas reglas.
El impacto se debe a la combinación de tres tarifas. Primero, un arancel de 25% bajo la Sección 232, que considera las importaciones automotrices un riesgo para la seguridad nacional. Segundo, otro 25% impuesto bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), que busca frenar la inmigración ilegal y el tráfico de drogas. Y tercero, 2.5% correspondiente al estatus de Nación Más Favorecida, que ya se aplicaba a los vehículos que no cumplían con el Valor de Contenido Regional del T-MEC.
Todos estos aranceles afectan principalmente a las armadoras que no han logrado ajustar su proveeduría para cumplir con el contenido regional. En este grupo se encuentran BMW, Audi y Mercedes-Benz, que aún dependen de insumos provenientes de Europa.