El impacto de los aranceles sobre los automóviles importados, impuestos por la administración de Donald Trump, ya repercuten en la industria automotriz. Stellantis, el fabricante de vehículos Ram y Jeep, anunció una pausa temporal en la producción de vehículos en dos de sus plantas en Mexico y Canadá, y el despido de 900 trabajadores en Estados Unidos vinculados a la producción de autopartes que tienen como destino final México y Canadá.
La planta Toluca Assembly, que produce el Jeep Compass y el Jeep Wagoneer S, pausará su producción durante todo el mes de abril; mientras que la planta de ensamblaje de Windsor, que fabrica modelos como la Chrysler Pacifica y el Dodge Charger Daytona, detendrá operaciones durante dos semanas.
Las plantas afectadas en Estados Unidos se encuentran en los sectores de tren motriz y estampado, que proveen los componentes necesarios para la producción en las plantas de Windsor, Canadá, y Toluca, México.
La planta de Stellantis en Toluca, que depende en gran medida de la exportación, destina el 90% de su producción al mercado estadounidense, lo que hace que cualquier interrupción en su operación tenga repercusiones significativas. Con el paro temporal en abril, la planta dejará de producir alrededor de 14,000 unidades, que es el promedio mensual según datos de Inegi.