La guerra del streaming y la apuesta por el contenido imprescindible
La pérdida de participación de Netflix se da en el contexto de la llamada guerra del streaming, marcada por la entrada de grandes estudios audiovisuales como HBO Max, Disney y Amazon Prime, entre otros, lo que ha reconfigurado la competencia y los modelos de negocio del sector. Este escenario es también uno de los factores que ha llevado a Netflix a aferrarse a la compra de Warner Bros. Discovery, una operación valuada en 82,700 millones de dólares.
De concretarse, la operación otorgaría a Netflix el control de contenidos considerados esenciales, al tratarse de franquicias premium que influyen de manera significativa en la contratación y retención de suscriptores, lo que en términos de competencia se conoce como must-have contents, es decir, contenidos imprescindibles como eventos deportivos, películas taquilleras o series de alto impacto mediático.
Expansión buscó a Netflix para conocer su lectura sobre la pérdida de participación en el mercado, las estrategias para revertirla y su expectativa ante una eventual adquisición de Warner Bros. Discovery; hasta el cierre de esta edición, la compañía no había respondido.
Carolina Cabello, consultora senior en competencia económica en Regulatory Experts, explicó que esta situación implicaría que Netflix genere condiciones en las que sus competidores —como Prime Video, Disney o Apple TV— cuenten con menos opciones para licenciar contenido de Warner Bros. En la actualidad, las plataformas de streaming amplían su parrilla programática mediante la adquisición de contenidos de otros jugadores, con el fin de mantenerse atractivas para las audiencias.
“Si Netflix adquiriera Warner Bros. desaparecería un competidor directo, HBO Max; se incrementaría significativamente su participación de mercado en términos de suscriptores y se reduciría la variedad de opciones para los usuarios de plataformas OTT”, aseguró la especialista.
Más restricciones, mayores precios y un usuario bajo presión
Netflix, aunque fue la pionera del streaming, también se convirtió en el parteaguas de los cambios en el negocio del video bajo demanda. La compañía impulsó incrementos de precios, la prohibición de la compartición de cuentas y la inserción de publicidad en su programación.
Estos cambios, que fueron replicados por otras plataformas, se han traducido en un mayor gasto para los consumidores, quienes pasaron de pagar 99 pesos a un promedio mensual de 764 pesos, lo que equivale a 9,168 pesos al año, según el estudio La Guerra de las Suscripciones: El Despertar de Super Bundling, realizado por Bango, firma global especializada en la monetización de canales digitales.
Radamés Camargo, analista de la consultora The CIU, explicó que, aunque algunos de los ajustes aplicados por Netflix fueron replicados posteriormente por otras plataformas, la empresa ha avanzado hacia un modelo con mayores restricciones de acceso a los contenidos y con precios que hoy se ubican en el segmento más alto del mercado.
Por ejemplo, una suscripción mensual Premium de Netflix cuesta 329 pesos, frente a los 199 pesos de HBO Max. Además, Amazon Prime y HBO Max aún permiten compartir cuentas entre usuarios. “Netflix está en un punto en el que busca mantener finanzas sólidas”, aseguró el especialista.
Desde su perspectiva, incluso ante un escenario de consolidación como una eventual compra de Warner Bros. Discovery, la plataforma tendría margen para revisar su estrategia y volver a poner al usuario en el centro, mediante una oferta de planes tarifarios con mayores beneficios que le permitan fortalecer y sostener su posición dentro del mercado de streaming.