Mensajes contradictorios al usuario
Otro de los puntos que ha generado confusión entre los usuarios es si las líneas de pospago deben ser registradas. Al consultar este tema con trabajadores de distintos Centros de Atención a Clientes, las respuestas fueron, en varios casos, contradictorias, incluso entre colaboradores de una misma empresa de telefonía.
Un ejemplo de ello se presentó en AT&T: mientras un colaborador señaló que los usuarios con planes de renta ya no debían realizar el proceso de vinculación, aunque sí registrar sus datos biométricos, otro trabajador, en un centro distinto, afirmó que era obligatorio completar todo el procedimiento.
La misma situación ocurrió cuando se les preguntó si, al finalizar de manera exitosa el trámite, los usuarios recibirán una notificación o mensaje de texto: algunos asintieron, mientras que otros reconocieron que sus sistemas aún trabajan en ese último paso.
Una fuente con conocimiento del tema dijo a Expansión que, por ahora, las plataformas de Altán no envían notificaciones de confirmación del registro; sin embargo, se prevé que este mecanismo se implemente más adelante, con el objetivo de evitar que terceros puedan vincular números ajenos.
Mientras tanto, un trabajador de Telcel indicó que, a partir del 7 de febrero, los usuarios podrán verificar si su registro fue exitoso, independientemente de que la empresa ya envíe notificaciones sobre la conclusión del proceso.
A este ejemplo se sumó la modalidad de registro. Algunos trabajadores dijeron que la vinculación de las líneas de recarga solo es posible vía digital, mientras que otros afirmaron que las personas pueden acudir a las instalaciones para ser auxiliadas.
Al solicitar información sobre el registro, en todos los Centros de Atención la primera respuesta es dirigir a los usuarios al canal digital, mediante la exhibición y el intercambio de un código QR que remite al sitio oficial del trámite.
No obstante, la normativa establece que los usuarios pueden acudir a los Centros de Atención para vincular sus líneas telefónicas, particularmente en el caso de personas adultas mayores, quienes pueden enfrentar dificultades o dudas durante el proceso.
“Este tipo de contradicciones son parte de lo que con el tiempo deberá aclararse, porque si uno en este momento se queda con lo que le dicen puede confiarse y, después del plazo del registro, llevarse la sorpresa de que está desconectado”, dijo Bravo.
A casi una semana de la entrada en vigor del registro obligatorio, el proceso avanza entre la desconfianza de los usuarios, fallas técnicas y mensajes contradictorios por parte de los operadores. Mientras la fecha límite se mantiene sin cambios, millones de personas deberán decidir entre ceder sus datos personales o arriesgarse a perder un servicio que hoy resulta esencial, en un contexto en el que las garantías sobre la protección de la información y la claridad del procedimiento siguen sin disiparse.
“Yo no voy a dar mis datos. No me da nada de confianza. Ya veré cómo me comunico o si vuelvo a otros medios, pero por ahora no haré nada”, aseguró María Lozano, una ciudadana de 56 años, mientras espera a su nieto en una banca de una plaza de la Ciudad de México.