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“Yo no voy a dar mis datos. No me da nada de confianza”: así viven los usuarios el registro telefónico

A una semana de la entrada en vigor del registro telefónico obligatorio, el proceso avanza entre desconfianza, fallas técnicas y mensajes contradictorios de los operadores, mientras los usuarios enfrentan confusión.
vie 16 enero 2026 05:55 AM
“Yo no voy a dar mis datos. No me da nada de confianza”: así viven los usuarios el registro telefónico
Plataformas digitales y códigos QR se han convertido en el principal canal para el registro de líneas, mientras persiste la desconfianza de los usuarios sobre el manejo de sus datos personales. (FOTO: Timbicus/Getty Images)

Alma Bautista no estaba convencida de entregar sus datos personales, pero accedió a registrar su línea telefónica por temor a perder su servicio móvil, un recurso que considera indispensable para su vida cotidiana. “Fue rápido, quizá unos ocho minutos. No quería hacerlo, pero si no, nos quitan el servicio, ¿no?”, dijo a Expansión la consumidora, que ahora tiene vinculada su línea telefónica a Movistar.

Como ella, varias personas consultadas, aunque aún no realizan su vinculación, coincidieron en que el trámite no corresponde a una decisión voluntaria, sino a una medida asumida ante la amenaza de quedarse incomunicadas, lo que ha generado entre los usuarios una sensación de imposición más que de consentimiento.

Desde el pasado 9 de enero entró en vigor el registro telefónico a nivel nacional para asociar una identidad a una línea móvil y mantener el servicio de conectividad. De lo contrario, solo se tendrá acceso a números de emergencia. Para realizar el trámite son necesarios documentos como la CURP, la INE o el pasaporte. El objetivo de la medida es combatir las extorsiones vía móvil.

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Registro obligatorio, confianza frágil

Aunque el registro apenas lleva una semana habilitado, aún hay muchas dudas e incluso desconfianza entre los usuarios, quienes se mantienen escépticos ante la medida. “No he querido registrar mi número porque sinceramente me genera desconfianza. En distintas páginas y foros de programación se reportan temas de vulnerabilidad; además, considero que esta medida es una forma de vigilancia. Mientras no haya garantías, prefiero mantenerme al margen del registro”, advirtió Dalia Rodríguez, una transeúnte que iba de compras a Walmart.

Esta percepción se hizo evidente durante un recorrido realizado por Expansión en Centros de Atención al Cliente. A una semana de la entrada en vigor de la nueva disposición regulatoria, los espacios de las empresas de telecomunicaciones —como Telcel, AT&T, Telefónica y Bait— operan con normalidad, lejos de las aglomeraciones o el desorden que se anticipaba.

“Han venido pocas personas al registro. Vienen más a preguntar dudas; además, el trámite es más práctico hacerlo en línea”, dijo un trabajador de Bait.

Plataformas saturadas y registros fallidos

Esta sensación de desconfianza creció luego de que Telcel presentara una vulnerabilidad crítica que permitió la filtración de datos personales de millones de personas durante las primeras 24 horas del registro obligatorio. La subsidiaria de América Móvil es el jugador con la cartera de clientes más grande del país, al contabilizar 84.3 millones de usuarios, de ahí la relevancia del hecho.

“Lo que sucedió con Telcel fue un factor que aumentó el miedo entre la población, y más porque se dio de manera escandalosa. Pero esto ocurrió precisamente por las prisas del gobierno”, aseguró Jorge Bravo, presidente de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (Amedi).

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A esto se han sumado las intermitencias de las plataformas de registro, que imposibilitan a los usuarios realizar el proceso de manera sencilla y rápida. Trabajadores de AT&T y Bait aseguraron a este medio que, en sus plataformas, los consumidores solo cuentan con tres intentos para vincular su línea; si exceden los intentos, deberán esperar un par de días para volver a intentar o bien acudir directamente a los Centros de Atención a Clientes.

Telcel y Movistar, por su parte, reconocieron que el registro telefónico no siempre queda al primer intento, pero sus consumidores pueden realizarlo las veces que lo deseen. “Es recomendable que las personas hagan el proceso después de las 6:00 de la tarde, porque a esa hora la plataforma está menos congestionada; si no, tendrán problemas”, dijo un colaborador de Telcel.

“Si te doy un consejo, espera más adelante para hacer el registro, porque las plataformas en este momento no están bien y hay muchos problemas. Además, hay tiempo hasta junio”, aseguró un trabajador de Movistar.

Parte de las fallas se debe a las plataformas y la implementación del registro, que fue fijado en apenas 30 días naturales, un plazo insuficiente para desarrollar e implementar los sistemas necesarios para ejecutar la nueva política.

Esta situación fue expresada por la industria móvil con la petición de una prórroga ante la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), pero la autoridad optó por no conceder el plazo.

“Las plataformas no solo es habilitarlas, sino ponerlas a prueba antes de utilizarlas de manera masiva, así como establecer mecanismos constantes; pero en este momento los operadores están trabajando a marchas forzadas para que no fallen sus sistemas y su reputación no quede afectada”, dijo el especialista de la Amedi, Jorge Bravo.

La aseveración se hace palpable si se toma en cuenta que en el país hay más de 158 millones de líneas telefónicas y solo 172 días para realizar el trámite de registro —del 9 de enero al 30 de junio de este año— con el fin de identificar al titular de cada una. Bajo esa lógica, Telcel, AT&T, Telefónica y los operadores móviles virtuales tendrían que registrar, en conjunto, 923,977 líneas diarias.

Expansión solicitó información a los operadores sobre el número de registros exitosos durante los primeros siete días de la regulación, pero no estuvo disponible de inmediato. El lunes, Telcel compartió con este medio que hasta ese día se habían registrado 300,000 líneas, cifra equivalente a tres veces el aforo del anterior Estadio Azteca.

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Mensajes contradictorios al usuario

Otro de los puntos que ha generado confusión entre los usuarios es si las líneas de pospago deben ser registradas. Al consultar este tema con trabajadores de distintos Centros de Atención a Clientes, las respuestas fueron, en varios casos, contradictorias, incluso entre colaboradores de una misma empresa de telefonía.

Un ejemplo de ello se presentó en AT&T: mientras un colaborador señaló que los usuarios con planes de renta ya no debían realizar el proceso de vinculación, aunque sí registrar sus datos biométricos, otro trabajador, en un centro distinto, afirmó que era obligatorio completar todo el procedimiento.

La misma situación ocurrió cuando se les preguntó si, al finalizar de manera exitosa el trámite, los usuarios recibirán una notificación o mensaje de texto: algunos asintieron, mientras que otros reconocieron que sus sistemas aún trabajan en ese último paso.

Una fuente con conocimiento del tema dijo a Expansión que, por ahora, las plataformas de Altán no envían notificaciones de confirmación del registro; sin embargo, se prevé que este mecanismo se implemente más adelante, con el objetivo de evitar que terceros puedan vincular números ajenos.

Mientras tanto, un trabajador de Telcel indicó que, a partir del 7 de febrero, los usuarios podrán verificar si su registro fue exitoso, independientemente de que la empresa ya envíe notificaciones sobre la conclusión del proceso.

A este ejemplo se sumó la modalidad de registro. Algunos trabajadores dijeron que la vinculación de las líneas de recarga solo es posible vía digital, mientras que otros afirmaron que las personas pueden acudir a las instalaciones para ser auxiliadas.

Al solicitar información sobre el registro, en todos los Centros de Atención la primera respuesta es dirigir a los usuarios al canal digital, mediante la exhibición y el intercambio de un código QR que remite al sitio oficial del trámite.

No obstante, la normativa establece que los usuarios pueden acudir a los Centros de Atención para vincular sus líneas telefónicas, particularmente en el caso de personas adultas mayores, quienes pueden enfrentar dificultades o dudas durante el proceso.

“Este tipo de contradicciones son parte de lo que con el tiempo deberá aclararse, porque si uno en este momento se queda con lo que le dicen puede confiarse y, después del plazo del registro, llevarse la sorpresa de que está desconectado”, dijo Bravo.

A casi una semana de la entrada en vigor del registro obligatorio, el proceso avanza entre la desconfianza de los usuarios, fallas técnicas y mensajes contradictorios por parte de los operadores. Mientras la fecha límite se mantiene sin cambios, millones de personas deberán decidir entre ceder sus datos personales o arriesgarse a perder un servicio que hoy resulta esencial, en un contexto en el que las garantías sobre la protección de la información y la claridad del procedimiento siguen sin disiparse.

“Yo no voy a dar mis datos. No me da nada de confianza. Ya veré cómo me comunico o si vuelvo a otros medios, pero por ahora no haré nada”, aseguró María Lozano, una ciudadana de 56 años, mientras espera a su nieto en una banca de una plaza de la Ciudad de México.

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