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La industria de autopartes de México entra en ‘modo supervivencia’

Entre aranceles, pausa en inversiones y señales contradictorias desde Estados Unidos, el sector de autopartes mantiene la producción, pero opera sin capacidad de planeación.
lun 26 enero 2026 07:21 AM
La industria de autopartes entra en ‘modo supervivencia’ y sin un plan a largo plazo
La industria de autopartes mantiene la producción, pero enfrenta aranceles, freno a inversiones y falta de certeza ante la revisión del T-MEC. (Anna Moneymaker/Getty Images)

El sector de autopartes entra a 2026 en 'modo supervivencia'. Mientras se aproxima la revisión del T-MEC y el presidente estadounidense Donald Trump califica al acuerdo como “irrelevante”, las empresas que integran la cadena automotriz en México operan en un entorno marcado por la incertidumbre comercial, los aranceles y la pausa en nuevas inversiones, especialmente en electromovilidad.

Para los proveedores instalados en Nuevo León, uno de los principales polos industriales del país, el año pasado dejó una constante difícil de ignorar. “Ha sido un año muy difícil por la incertidumbre”, resume Manuel Montoya, presidente del Clúster Automotriz de Nuevo León (Claut). Aunque la operación no se ha detenido, reconoce que las empresas han tenido que concentrarse en sobrevivir mes a mes, sin capacidad real de planeación.

Montoya explica que, pese a los anuncios recurrentes sobre posibles aranceles y cambios regulatorios, las plantas siguieron produciendo. “En general se ha seguido trabajando, se ha trabajado en lo que ya estaba”, dice. Esa continuidad, sin embargo, no debe confundirse con estabilidad: el entorno comercial ha obligado a las compañías a destinar recursos a cumplir nuevas reglas y atender exigencias de ambos gobiernos.

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En términos de producción, los números agregados muestran una industria activa. México cerró nuevamente cerca de los cuatro millones de vehículos ensamblados (3.95 millones), mientras que el sector de autopartes registró una contracción moderada, de -3.75%, al cierre de octubre. “El valor de la producción de autopartes va a estar 5 o 6% abajo del año pasado”, señala Montoya, quien también es un vocero especializado para Expo Manufactura.

El mercado interno ha funcionado como amortiguador. “La gente sigue comprando coches, sigue necesitando moverse”, afirma. Incluso al considerar marcas que no reportan ventas de forma tradicional, las estimaciones apuntan a un crecimiento cercano a 5% o 6%, por arriba de 1.5 millones de unidades comercializadas en México durante 2025.

Producción activa, planeación congelada

Ese contraste entre producción sostenida y decisiones estratégicas congeladas define el momento actual. De cara a la revisión del T-MEC, Montoya anticipa un periodo de espera. “De enero a julio van a ser las mesas de negociación… Vamos a seguir un poco a la expectativa”, explica.

Uno de los principales focos de tensión está en los insumos industriales. Montoya advierte que hay presiones específicas desde Estados Unidos. “Hay intereses particulares muy fuertes, por ejemplo, de los fabricantes de acero americano”, señala, quienes buscan endurecer las reglas para que el acero utilizado sea producido en su país.

A ello se suma el cambio de postura de Washington frente a la electromovilidad. “El gobierno de Trump no cree en la electromovilidad, ha retirado todos los apoyos”, dice Montoya. El resultado ha sido un freno casi total a nuevos proyectos vinculados con vehículos eléctricos en Norteamérica.

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Las inversiones ya realizadas enfrentan un escenario adverso. “Todo el mundo frenó el tema de electromovilidad”, afirma. Proveedores que apostaron por estas tecnologías hoy negocian con sus clientes la recuperación de costos tras la cancelación o reducción de programas.

“Las empresas que han invertido en la electromovilidad van a seguir perdiendo dinero”, advierte. El riesgo, añade, es quedar rezagados frente a Europa y China. “Cuando Norteamérica intente recuperar el terreno perdido en electromovilidad, el mundo va a ir 5, 6, 7 años adelante que nosotros en ese tema”.

Aranceles, márgenes presionados y proyectos detenidos

Mientras tanto, los márgenes se comprimen. Montoya reconoce que el impacto de los aranceles se ha repartido a lo largo de la cadena. “Todo el mundo quiere aventarle al otro las pérdidas”, dice.

En Nuevo León, la expectativa de nuevas armadoras está prácticamente detenida, luego de que se canceló la inversión de Tesla. “Todo está detenido”, afirma. Las marcas chinas serían las únicas con margen de maniobra, aunque su acceso al mercado estadounidense sigue condicionado por aranceles de hasta 100%.

La principal excepción es la planta de Volvo Trucks, un proyecto de largo plazo que no se ha detenido. “Ellos están pensando en los próximos 20 años”, señala Montoya. La producción arrancará en el segundo semestre de 2026, sin que aún se observe un efecto multiplicador inmediato en proveedores. "Van a arrancar con los proveedores que ya operan y que ya tienen plantas en la entidad", añade.

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El T-MEC como condición mínima de certidumbre

Frente a la revisión del acuerdo, la prioridad del sector es clara. “Lo primero es quitar los aranceles”, subraya Montoya. La industria busca volver a un esquema de libre comercio real, condicionado al cumplimiento de reglas de origen.

También preocupa la interpretación de esas reglas. “Ese es el concepto de roll-up… y los americanos van a regresar con ese tema”, advierte, en referencia al criterio para contabilizar el valor regional de las autopartes.

La estructura productiva regional, insiste, sigue siendo complementaria. “La producción de autopartes en Estados Unidos son 300 billones de dólares y en México son 120”, señala, lo que refleja que el mayor valor agregado permanece en el norte del continente.

La dependencia de insumos asiáticos, especialmente de China, sigue siendo un riesgo. “Mucho de la electrónica sigue viniendo de allá”, reconoce Montoya, junto con moldes, troqueles y componentes clave para baterías.

Aun así, ve oportunidades para México en el desarrollo de proveedores de segundo nivel. “La gran oportunidad… es todo el entorno automotriz Tier 2”, afirma, en procesos donde el país ya cuenta con capacidades industriales.

Pese a la tensión comercial y política, Montoya se declara optimista. “Se va a mostrar que México es clave en la ecuación de competitividad”, dice. Reconoce que el país tendrá que ceder en temas regulatorios y de certidumbre, pero confía en que el resultado final fortalezca la integración regional.

Mientras tanto, la industria de autopartes produce, ajusta y espera. En un entorno dominado por la revisión del T-MEC y las señales contradictorias desde Washington, las fábricas operan sin horizonte claro, sosteniéndose mes a mes, a la espera de que las reglas del juego vuelvan a definirse.

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