El sector de autopartes entra a 2026 en 'modo supervivencia'. Mientras se aproxima la revisión del T-MEC y el presidente estadounidense Donald Trump califica al acuerdo como “irrelevante”, las empresas que integran la cadena automotriz en México operan en un entorno marcado por la incertidumbre comercial, los aranceles y la pausa en nuevas inversiones, especialmente en electromovilidad.
Para los proveedores instalados en Nuevo León, uno de los principales polos industriales del país, el año pasado dejó una constante difícil de ignorar. “Ha sido un año muy difícil por la incertidumbre”, resume Manuel Montoya, presidente del Clúster Automotriz de Nuevo León (Claut). Aunque la operación no se ha detenido, reconoce que las empresas han tenido que concentrarse en sobrevivir mes a mes, sin capacidad real de planeación.
Montoya explica que, pese a los anuncios recurrentes sobre posibles aranceles y cambios regulatorios, las plantas siguieron produciendo. “En general se ha seguido trabajando, se ha trabajado en lo que ya estaba”, dice. Esa continuidad, sin embargo, no debe confundirse con estabilidad: el entorno comercial ha obligado a las compañías a destinar recursos a cumplir nuevas reglas y atender exigencias de ambos gobiernos.