Desde la pandemia la empresa enfrentó retos financieros como fue el desembolso de más de 3,800 millones de pesos por licencias en 2018, sumado a una menor entrada de ingresos publicitarios.
Esta situación se vio reflejada en el cuarto trimestre de 2022, el último reporte disponible, en donde TV Azteca reportó un desplome en sus ganancias derivado de la caída en ventas de publicidad y los altos costos relacionados con la transmisión de los partidos del mundial de Qatar 2022.
TV Azteca no solo enfrenta adeudos con el fisco. Desde 2023, la televisora está envuelta en un litigio internacional con fondos de inversión de Estados Unidos, que exigen que se declare en bancarrota bajo el Capítulo 11 por impagos de bonos que suman 63.3 millones de dólares.
Mientras que en paralelo afronta un conflicto con AT&T por un adeudo fiscal que, según la compañía estadounidense, el empresario Salinas Pliego dejó pendiente cuando vendió Iusacell en 2015.
Los diferentes frentes legales y fiscales colocan a TV Azteca ante un panorama de ajuste prolongado, en el que la prioridad será sostener la operación más que recuperar el crecimiento.
Con información de Ana Luisa Gutiérrez