Un punto particularmente sensible es la posible concentración de portafolios de contenido de alto valor —HBO, Warner Bros., CNN, CBS, entre otros—, ya que estos activos funcionan como motores de suscripción y retención de clientes.
Reza aseguró que la acumulación de estos activos bajo un solo grupo puede traducirse en una mayor capacidad para imponer condiciones comerciales, restringir licencias o privilegiar plataformas propias.
Esto significaría que Paramount-Warner podrían generar condiciones en las que sus competidores como Netflix, Prime Video, Disney, Apple TV, entre otras, tengan menos opciones para licenciar contenido de Warner Bros. En la actualidad las streaming amplían su parrilla programática gracias a la adquisición de programación de otros competidores.
¿Qué pasará con los usuarios?
Desde la óptica del consumidor, la especialista comentó que por ahora los efectos no son claros. Pero reconoció que la unión abre un riesgo de incrementos de precios, así como una menor diversidad de contenidos o menor pluralidad de ofertas, particularmente si la operación reduce el número de jugadores relevantes o limita el acceso de competidores a contenidos esenciales.
El escenario se vuelve palpable. La unión dará paso a eficiencias como una mayor inversión en producción, integración tecnológica o economías de escala. Paramount explicó en un comunicado de prensa que con la unión de Warner planea mantener ambos estudios, priorizando la atracción y retención de talento creativo, así como fortalecer la capacidad de contenido de alta calidad que incluirá 15 largometrajes anuales por estudio para plataformas combinadas y socios de distribución externos.
“La evidencia comparada muestra que, en mercados digitales, estos efectos suelen materializarse no solo en precios, sino en condiciones de acceso, calidad e innovación”.