La escalada de precios en los combustibles mexicanos se esperaba que no fuera muy prolongada y acentuada, pero la realidad es que ya existe una exposición que ha llevado a la gasolina regular y al diésel a precios cercanos a los 30 pesos por litro. Los incrementos son resultado del conflicto armado entre Estados Unidos-Israel-Irán que derivó en el cierre del estrecho de Ormuz, la principal vía por donde se transporta petróleo.
Aún con la aplicación de estímulos fiscales por parte de la Secretaría de Hacienda- el gobierno está condonando una parte del impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS)- en diversas estaciones de servicio se observan precios elevados en estos dos combustibles.
La situación se vuelve crítica y avanza contra reloj. Un aumento de los combustibles, particularmente en el diésel, podría reflejarse en una mayor inflación debido a que el traslado de mercancías como carnes, frutas o verduras y otros productos, así como los servicios de transporte se encarecen.