En el año que estuvo en vigor, el pago del arancel se concentró principalmente en el costo de las latas. Arca Continental reconoció que esta es la única afectación relevante en su operación, aunque con un efecto marginal. Emilio Marcos Charur, director de Administración y Finanzas, dijo en la conferencia con analistas en febrero pasado que el impacto representa menos de 1% del costo de bienes vendidos en su negocio de bebidas en el suroeste de Estados Unidos, por lo que se mantiene como un factor manejable.
En la misma línea, Coca-Cola FEMSA identifica al aluminio como el único insumo con cierta presión, aunque de bajo peso dentro de su estructura de costos. Gerardo Cruz, director de Finanzas, subrayó en conferencia con analistas que se trataba de una proporción menor en la mezcla total, lo que limita su impacto.
En contraste, la industria cervecera enfrentó un entorno más presionado por su mayor dependencia del aluminio en envases. El arancel de 25% a la cerveza en lata y a los envases de aluminio de menos de 20 litros ha generado incertidumbre en el sector, particularmente para Constellation Brands, que concentra buena parte de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos. Del 97% de la cerveza que México envía a ese país, 90% corresponde a marcas que produce la compañía en plantas ubicadas en el norte del país.
Carlos Hernosullo, analista independiente, considera que las cerveceras pudieran beneficiarse al traspasar el “ahorro” y mejorar su competitividad. “El efecto de corto plazo va a ser menor, dada la volatilidad de las medidas impuestas por Trump, no se puede asegurar que sean aranceles definitivos o que no puedan revisarse en cualquier momento”, declara.