Aunque aún no hay información precisa sobre el rumbo que seguirá la planta, la cual comenzó a operar en 2017 por la alianza entre Nissan y Daimler, Garza de la Vega puso sobre la mesa la posibilidad de que sea una armadora que ensamble autos eléctricos.
En los últimos años, el Gobierno del estado ha orientado esfuerzos en la atracción de inversiones del sector automotriz en nuevas tecnologías, para lo cual inició la construcción del Laboratorio Nacional de Semicondutores y Electromovilidad en el Instiuto Tecnológico de Aguscalientes en mayo del año pasado.
“Estamos trabajando en un análisis para determinar qué es lo que sigue para Aguascalientes en el caso de la llegada de nueva tecnología, particularmente electromovilidad, para poder desarrollar también el talento, las habilidades y el ecosistema que requiere este tipo de proyectos. Es una posibilidad (que sea una armadora de eléctricos)“, añadió Garza de la Vega.
En octubre del año pasado, fue cuando las automotrices anunciaron el detenimiento de operaciones de COMPAS a sus proveedores, una decisión tomada por “cambios en la dinámica del mercado automotriz y en las preferencias de los consumidores”.
La política restrictiva en materia comercial de Estados Unidos, impulsada por el presidente Donald Trump, ha significado un cambio en el panorama para las automotrices, que habían visto en la integración regional las bases del negocio en las últimas tres décadas. Con ello, delinear planes a futuro se ha vuelto complicado, como en el caso del rumbo a seguir de COMPAS, que veía en el país vecino del norte el principal lugar de destino de su producción.
El funcionario espera que la negación del T-MEC llegue a buen puerto, puesto que reconoce que la imposición de aranceles entre los socios comerciales del tratado le resta competitividad a la región.
“Este es un llamado a poder impulsar aún más fuerte esta negociación de manera favorable para que se pueda reducir este arancel y de esta manera pues no tener implicaciones que pudieran afectar a los empleos de Aguascalientes”, añadió.
Hasta el día de hoy, aún laboran en COMPAS alrededor de 1,000 empleados. El objetivo de las autoridades estatales es que, más allá del origen de la automotriz que llegue al complejo, pueda mantenerse la plantilla laboral del sitio.
“Que no solamente se mantengan, sino que se fortalezcan, es decir, que quien llegue mantenga los empleos actuales, pero también pueda incorporar nuevos, si es que hay nueva tecnología y se necesita gente con mayor conocimiento, talento”, comentó.