Fuentes familiarizadas al tema aseguraron que la campaña es resultado del desgaste que enfrenta la industria frente a la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), ante la falta de respuesta de la autoridad sobre el plan de difusión del padrón de telefonía, el cual había señalado que impulsaría y lideraría desde el inicio de la nueva política regulatoria. Sumado a la postura tajante del regulador de no emitir prórrogas para la disposición.
“(CRT) ha dicho que va sacar esa campaña de comunicación desde hace dos meses, pero no lo hizo y sigue sin hacer nada y solo presiona para que el registro suceda y si no se logra se culpará a las empresas. La CRT ya desgastó a toda la industria”, aseguró una de las fuentes.
Desde el 9 de enero entró en vigor el registro telefónico a nivel nacional y tanto la industria como usuarios tienen como fecha límite el próximo 30 de junio. De no cumplir la disposición, las líneas quedarán restringidas a números de emergencia, implicando para las empresas una pérdida masiva de clientes.
Al 8 de marzo de este año, de las 161 millones de líneas móviles que hay en el país, solo 20.4 millones han sido registradas, es decir, el 12.6%, según la última cifra pública del regulador de telecomunicaciones.
El dato implica que, cada día, alrededor de 346,000 personas entregan sus datos a las compañías telefónicas, apenas una tercera parte de los 934,000 mexicanos que deberían vincular sus líneas para alcanzar la meta del registro móvil total el próximo 30 de junio. Expansión solicitó a la autoridad información actual del registro y sus planes para la difusión de la política, pero no contestó de inmediato a la petición de información.
La AMOMVAC y Anatel han recomendado a la CRT a emitir postura sobre las compañas de influencers que animan a los usuarios a evitar el registro de sus líneas telefónica, generando un ambiente de mayor desinformación.
Expertos y analistas del sector anteriormente han señalado a este medio que los usuarios han mostrado una reticencia a vincular su identidad a su línea telefónica debido a que la nueva política no quedó del todo justificada, generando desconfianza y confusión sobre el uso y destino de sus datos personales.