El cambio que no se ve, pero sí redefine la experiencia en la TV abierta
Durante años, la discusión sobre calidad en televisión abierta se ha centrado en la imagen: resolución, señal, cobertura. El acuerdo con Dolby rompe esa lógica y desplaza la conversación hacia el audio.
Dolby Atmos funciona como una capa adicional sobre el sonido tradicional. En lugar de salir desde un punto fijo, el audio se distribuye en el espacio, generando una sensación envolvente. En términos prácticos, el espectador puede percibir de dónde proviene cada elemento: la voz del narrador, el ambiente de un estadio o los efectos dentro de una transmisión.
Pankaj Kedia, vicepresidente de alianzas comerciales para América en Dolby Laboratories, lo resume con una escena cotidiana: ver un partido desde casa y distinguir el origen de cada sonido como si estuvieras dentro del estadio. Esa promesa, que durante años estuvo asociada al cine o al streaming, es la que ahora se intenta trasladar a la televisión abierta.
Sin cambiar tu televisor: así entra Dolby Atmos a la señal abierta
La implementación no implica rehacer la infraestructura de transmisión. Ese es uno de los factores que hacen viable el proyecto. TV Azteca utilizará el estándar ATSC 1.0, base de la televisión digital terrestre, pero con mejoras que permiten integrar nuevas capacidades.
Aquí entra el papel de Dolby AC-4, un formato de audio diseñado para comprimir información sin perder calidad y, al mismo tiempo, permitir múltiples opciones dentro de la misma señal. Esto abre la puerta a funciones que hasta ahora estaban más asociadas al streaming.
En la práctica, el usuario podría elegir cómo escuchar una transmisión: cambiar el idioma del narrador, activar descripciones adicionales o incluso priorizar el sonido ambiente sobre los comentarios. Todo desde la misma señal, sin cambiar de canal ni depender de plataformas externas.