“Estamos en el caso de Tula esperando terminar el proyecto y ponerlo en operación para finales de este año. Y en el caso de Salina Cruz (en) el segundo semestre de 2027”, dijo Marco Antonio González, subdirector de Planeación y Evaluación Operativa de Procesos Industriales de Pemex, durante la llamada con inversionistas por los resultados financieros del primer trimestre de 2026.
La actualización de las fechas no es un simple ajuste administrativo. También refleja las dificultades que ha enfrentado Pemex para concluir dos proyectos que se volvieron centrales dentro de la narrativa energética del sexenio pasado.
La promesa que sigue moviéndose
Las coquizadoras prometían resolver la elevada producción de combustóleo derivada del procesamiento de crudo pesado y con altos niveles de azufre, uno de los problemas estructurales más complejos de las refinerías mexicanas.
En lugar de vender ese residual de bajo valor —y cada vez más cuestionado por sus impactos ambientales—, Pemex buscaba transformarlo en combustibles más rentables como gasolina y diésel.
Era, en esencia, una apuesta para refinar mejor el petróleo mexicano.
La coquizadora de Tula fue presentada como el proyecto más avanzado de esa estrategia. Hoy opera parcialmente desde junio pasado de 2025 y, según la petrolera, ya permitió incrementar el procesamiento de crudo en alrededor de 39,000 barriles diarios.
Pero la obra aún no concluye.
El propio reporte 20-F entregado por Pemex a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos reconoce que, al cierre de 2025, el proyecto registraba un avance físico de 96.2%.
En Salina Cruz, el rezago es todavía más visible. La obra cerró el año pasado con un avance de 75.1%, una cifra que explica por qué el nuevo horizonte operativo ya se extendió hasta 2027.
Durante años, las coquizadoras fueron presentadas como una pieza clave para acercar al país a la autosuficiencia energética.
Romero Oropeza incluso aseguró que, con la entrada plena de Tula, México alcanzaría prácticamente ese objetivo. “Cuando lleguemos a septiembre solo se van a comprar 52,000 barriles diarios, y en el primer trimestre del 2025, ya con la entrada en pleno de la coquizadora de Tula, lograremos el 98% de la autosuficiencia en combustibles”, afirmó entonces.