La refinería Olmeca inició su construcción en agosto de 2019 en Paraíso, Tabasco, como una de las principales apuestas energéticas del gobierno lopezobradorista. El proyecto buscaba incrementar la capacidad de refinación del país y reducir la dependencia de combustibles importados.
Desde el inicio, la obra estuvo acompañada por un calendario acelerado. López Obrador aseguró en distintas ocasiones que el complejo podría construirse en tiempo récord, pese a que proyectos de esta magnitud suelen requerir varios años entre construcción, integración y arranque operativo.
La primera inauguración ocurrió en julio de 2022, aun cuando la refinería seguía en fase de pruebas operativas. El acto permitió al gobierno federal presentar el proyecto como uno de los principales logros de infraestructura del sexenio.
Dos años después, el 3 de agosto de 2024, ya con Claudia Sheinbaum como presidenta electa, se realizó un nuevo acto inaugural, ahora sí con algunas líneas de producción operando. Durante el evento, López Obrador volvió a destacar la velocidad con la que se ejecutó la obra.
"Es un día histórico porque se concluye esta obra y empieza a producir gasolinas, diésel, combustibles. Se construyó en un tiempo récord, no se hace en tan poco tiempo en ningún país, no hay”, afirmó.
Puntualmente, en junio de 2024, la refinería Olmeca comenzó a reportar producción en las estadísticas oficiales de Pemex. El primer registro mostró un procesamiento de 9,000 barriles diarios de petróleo crudo y líquidos, con una producción asociada de 17,890 barriles diarios de diésel.
Aquellas cifras provocaron cuestionamientos entre analistas del sector energético, quienes señalaban inconsistencias en los balances de producción reportados por la petrolera, al considerar poco probable obtener únicamente diésel a partir del procesamiento de crudo.
¿Qué ha provocado los accidentes?
Con el paso de los meses, las dudas comenzaron a extenderse hacia la confiabilidad operativa del complejo. El 23 de enero de 2026, un conato de incendio en una de las plantas de proceso provocó una pérdida de contención en una línea de descarga.
Pemex aseguró entonces que no existían afectaciones en la operación ni riesgos para las instalaciones. Sin embargo, apenas tres días después ocurrió una falla eléctrica asociada a una variación de presión en una planta catalítica, situación que obligó a realizar un “paro seguro”.